La mayoría de los presentes se llaman cristianos. Casi todos son cristianos entre comillas. Examinemos esta cuestión como adultos.
-Doctor X, ¿es usted un cristiano? ¿Qué piensa usted: debería uno amar a su prójimo u odiarlo? ¿Quién puede amar como un cristiano? Resulta que ser cristiano es imposible. El cristianismo incluye muchas cosas; hemos tomado solamente una de ellas para servir como ejemplo. ¿Puede usted amar u odiar a alguien a pedido?
Sin embargo, el cristianismo dice precisamente eso: amar a todos los hombres. Pero esto es imposible. Al mismo tiempo, es muy cierto que es necesario amar. Primero uno tiene que ser capaz, sólo entonces uno puede amar. Desgraciadamente, con el tiempo, los cristianos modernos han adoptado la segunda mitad, amar, y perdido de vista la primera, la religión que debía haberla precedido.
Sería muy tonto que Dios demandara del hombre lo que éste no puede dar.
La mitad del mundo es cristiana, la otra mitad tiene otras religiones. Para mí, un hombre sensato, esto no importa; son iguales a la cristiana. Por lo tanto, es posible decir que el mundo entero es cristiano, la diferencia está solo en el nombre. Y ha sido cristiano no solamente por un año sino por miles de años. Había cristianos antes del advenimiento del cristianismo. Así que el sentido común me dice: "Si por tantos años los hombres han sido cristianos ¿cómo pueden ser tan tontos como para exigir lo imposible?"
Pero no es así. Las cosas no han sido siempre como son ahora. Sólo recientemente la gente ha olvidado la primera mitad, y por esto ha perdido la capacidad de ser capaz. De ahí que llegó a ser de hecho imposible.
Que cada uno se pregunte, sencilla y abiertamente, si puede amar a todos los hombres. Si ha tomado una taza de café, ama; si no, no ama. ¿Cómo se puede llamar a esto cristianismo?
En el pasado, no todos los hombres eran llamados cristianos. Algunos miembros de la misma familia eran llamados cristianos, otros pre-cristianos, otros aun, no-cristianos. Así es que en la misma familia podían encontrarse los primeros, los segundos y los terceros. Pero ahora todos se llaman a sí mismos cristianos. Es ingenuo, deshonesto, imprudente y despreciable llevar este nombre sin justificación.
Un cristiano es un hombre capaz de cumplir con los Mandamientos.
Un hombre que es capaz de hacer todo lo que se exige a un cristiano, tanto con su mente como con su esencia, es llamado un cristiano sin comillas. Un hombre que quiere hacer todo lo que se exige a un cristiano, pero sólo puede hacerlo con su mente y no con su esencia, es llamado pre-cristiano. Y un hombre que no puede hacer nada, ni siquiera con la mente, es llamado un no-cristiano.
Traten de comprender lo que quiero comunicar con todo esto. Dejen que su comprensión sea más profunda y más amplia.
G. 28 de febrero, 1923.
martes, 29 de diciembre de 2015
sábado, 19 de diciembre de 2015
Krisna se deja atar
KRISNA SE DEJA ATAR
En una ocasión en que Yasoda sostenía al pequeño Krisna
en sus faldas, lo sentó un momento para vigilar la leche que es-
taba hirviendo. El chiquillo se enfadó y en su cólera rompió un
pote de leche cuajada, escapando después para buscar un poco de
queso. Cuando se lo hubo comido, con la cara embadurnada, le dio
un poco que le sobraba a un mono. Al volver la madre y ver la
escena le riñó. Como castigo, decidió atarlo con una cuerda a
un mortero de madera, pero sorprendida vio que la cuerda era
demasiado corta. Entonces unió todas las cuerdas que pudo encontrar,
pero aún así no pudo atar a Krisna. Yasoda no se lo creía. Krisna sonreía,
pero viendo que su madre estaba extremadamente atónita, gentilmente dejó que lo atara.
Él, que no tiene ni principio, ni mitad ni fin, que está extendido
por todas partes, infinito y omnipotente, dejó que Yasoda lo
atara por amor. Él, que es el señor de todos los seres,
deja que aquellos que lo aman lo controlen. Porque, aunque infinito, puede ser
comprendido a través del amor.
Smirad Bhagavatam
En una ocasión en que Yasoda sostenía al pequeño Krisna
en sus faldas, lo sentó un momento para vigilar la leche que es-
taba hirviendo. El chiquillo se enfadó y en su cólera rompió un
pote de leche cuajada, escapando después para buscar un poco de
queso. Cuando se lo hubo comido, con la cara embadurnada, le dio
un poco que le sobraba a un mono. Al volver la madre y ver la
escena le riñó. Como castigo, decidió atarlo con una cuerda a
un mortero de madera, pero sorprendida vio que la cuerda era
demasiado corta. Entonces unió todas las cuerdas que pudo encontrar,
pero aún así no pudo atar a Krisna. Yasoda no se lo creía. Krisna sonreía,
pero viendo que su madre estaba extremadamente atónita, gentilmente dejó que lo atara.
Él, que no tiene ni principio, ni mitad ni fin, que está extendido
por todas partes, infinito y omnipotente, dejó que Yasoda lo
atara por amor. Él, que es el señor de todos los seres,
deja que aquellos que lo aman lo controlen. Porque, aunque infinito, puede ser
comprendido a través del amor.
Smirad Bhagavatam
Las plegarias del padre y la madre
LAS PLEGARIAS DEL PADRE Y LA MADRE
Padre
dorado que
estáis en to-
das partes y que
reposáis en el sol
y en la tierra santa.
Dadnos la inteligencia
de vuestras formas y el
amor de vuestro Ser. Borrad
nuestra mancha, sacadnos del
barro en el que hemos caído.
Hacednos semejantes a la Santa
Madre y engendradnos en el amor
perfecto. Padre oculto y muy evidente.
Poseedor de la luz eterna. Creador má-
gico de los mundos. Curad nuestros cuerpos,
apaciguad nuestras almas, liberad nuestros es-
píritus. Hacednos herederos de la gloria donde
brillan vuestros hijos bienamados. Hacedlo, Señor.
Madre brillante que estáis en todo y que transfor-
máis las estrellas y el mar. Concedednos el secre-
to de vuestra luz y el amor de vuestra pureza.
Bautizadnos en el agua y en el fuego divinos,
y recibidnos en vuestro seno viviente. Ma-
duradnos hasta la perfección del amor.
Madre luminosa rodeada de tinie-
blas. Substancia de la vida y ma-
nantial de felicidad. Simiente
benéfica de Dios. Nutrid nues-
tros cuerpos, apagad la sed
de nuestras almas, ilu-
minad nuestros espí-
ritus. Mostradnos
la ruta que condu-
ce al Sol bien-
amado. La-
vadnos. Ma-
dre santa.
Louis Cattiaux. El mensaje reencontrado.
Padre
dorado que
estáis en to-
das partes y que
reposáis en el sol
y en la tierra santa.
Dadnos la inteligencia
de vuestras formas y el
amor de vuestro Ser. Borrad
nuestra mancha, sacadnos del
barro en el que hemos caído.
Hacednos semejantes a la Santa
Madre y engendradnos en el amor
perfecto. Padre oculto y muy evidente.
Poseedor de la luz eterna. Creador má-
gico de los mundos. Curad nuestros cuerpos,
apaciguad nuestras almas, liberad nuestros es-
píritus. Hacednos herederos de la gloria donde
brillan vuestros hijos bienamados. Hacedlo, Señor.
Madre brillante que estáis en todo y que transfor-
máis las estrellas y el mar. Concedednos el secre-
to de vuestra luz y el amor de vuestra pureza.
Bautizadnos en el agua y en el fuego divinos,
y recibidnos en vuestro seno viviente. Ma-
duradnos hasta la perfección del amor.
Madre luminosa rodeada de tinie-
blas. Substancia de la vida y ma-
nantial de felicidad. Simiente
benéfica de Dios. Nutrid nues-
tros cuerpos, apagad la sed
de nuestras almas, ilu-
minad nuestros espí-
ritus. Mostradnos
la ruta que condu-
ce al Sol bien-
amado. La-
vadnos. Ma-
dre santa.
Louis Cattiaux. El mensaje reencontrado.
viernes, 18 de diciembre de 2015
La pregunta
LA PREGUNTA
Preguntaba el monje:
"Todas estas montañas y estos ríos
y la tierra y las estrellas...
¿de dónde vienen?"
Y preguntó el Maestro: "¿Y de dónde viene tu pregunta?"
Busca en tu interior!.
LA RELIGIÓN DE LA VIEJA DAMA
A una vieja dama de mentalidad muy
religiosa, a la cual no satisfacía ninguna
de las religiones existentes,
se le ocurrió fundar
su propia religión.
Un periodista, que deseaba
sinceramente comprender el punto
de vista de la mencionada anciana,
le preguntó:¿Es cierto que usted
cree, como dice la gente, que nadie
no entrará en el cielo,excepto usted misma
y su criada?"
La vieja dama reflexionó
cuidadosamente un momento y respondió:
"Bien...de la pobre María
no estoy tan segura".
MÚSICA PARA SORDOS
Yo era antes sordo. Y veía
a la gente, de pie y dando vueltas sin
parar. Lo llamaban baile.
A mí me parecía absurdo... hasta
que un día sentí
la música.
QUIEN PUDIERA ROBAR LA LUNA
El maestro Zen, Ryokan, llevaba una vida
sencillísima al pie de una montaña.
Una noche, mientras el maestro estaba fuera,
irrumpió un ladrón en su cabaña
y se llevó un moco al descubrir
que allí no había nada que robar.
Cuando volvió Ryokan sorprendió al ladrón.
"Te has tomado molestias con tal
de robarme", le dijo. "No tendrías
que marchar con las manos vacías. Por
favor, llévate como obsequio
mis vestidos y mi manta".
El desconcertado ladrón
huyó con el presente.
Ryokan se sentó desnudo en la puerta de
la cabaña y se puso a mirar la luna
en el cielo. "Pobre hombre", dijo, "me hubiera
gustado obsequiarle con esto".
Anthony de Mello s.j. El cant de l'ocell.
Preguntaba el monje:
"Todas estas montañas y estos ríos
y la tierra y las estrellas...
¿de dónde vienen?"
Y preguntó el Maestro: "¿Y de dónde viene tu pregunta?"
Busca en tu interior!.
LA RELIGIÓN DE LA VIEJA DAMA
A una vieja dama de mentalidad muy
religiosa, a la cual no satisfacía ninguna
de las religiones existentes,
se le ocurrió fundar
su propia religión.
Un periodista, que deseaba
sinceramente comprender el punto
de vista de la mencionada anciana,
le preguntó:¿Es cierto que usted
cree, como dice la gente, que nadie
no entrará en el cielo,excepto usted misma
y su criada?"
La vieja dama reflexionó
cuidadosamente un momento y respondió:
"Bien...de la pobre María
no estoy tan segura".
MÚSICA PARA SORDOS
Yo era antes sordo. Y veía
a la gente, de pie y dando vueltas sin
parar. Lo llamaban baile.
A mí me parecía absurdo... hasta
que un día sentí
la música.
QUIEN PUDIERA ROBAR LA LUNA
El maestro Zen, Ryokan, llevaba una vida
sencillísima al pie de una montaña.
Una noche, mientras el maestro estaba fuera,
irrumpió un ladrón en su cabaña
y se llevó un moco al descubrir
que allí no había nada que robar.
Cuando volvió Ryokan sorprendió al ladrón.
"Te has tomado molestias con tal
de robarme", le dijo. "No tendrías
que marchar con las manos vacías. Por
favor, llévate como obsequio
mis vestidos y mi manta".
El desconcertado ladrón
huyó con el presente.
Ryokan se sentó desnudo en la puerta de
la cabaña y se puso a mirar la luna
en el cielo. "Pobre hombre", dijo, "me hubiera
gustado obsequiarle con esto".
Anthony de Mello s.j. El cant de l'ocell.
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