domingo, 20 de agosto de 2017

Los diálogos de Chuang Tse

Ch·u Tsao preguntó al maestro Kiu de Chang Wu: "Afirman del Santo que no se ocupa de las cosas de este mundo, que no busca su beneficio ni retrocede ante el peligro; que no es dependiente de nada; que no busca que lo acepten, que se mantiene lejos del polvo y del lodo".
Yo más bien -dijo el maestro Kiu -lo definiría en pocas palabras. El Santo se abstrae del tiempo y lo ve todo en Uno. Calla y se guarda sus impresiones personales, y se abstiene de disertar sobre las cuestiones oscuras e insolubres. Ese recogimiento y esa concentración, en medio de la constante ocupación apasionada de los hombres vulgares, le dan un aire patético, casi de tonto.

En realidad, interiormente, está dedicado a la ocupación más elevada, la síntesis de todas las eras, la reducción de todos los seres a la unidad.

sábado, 12 de agosto de 2017

Textos presocráticos

Empédocles

Fragmentos "de la naturaleza".

7.Hesiquio

Los elementos son eternos.

8.Plutarco, Adversus colotem 1111 F; Aecio, 1, 30 I

Yo te diré aún otra cosa:
No hay nacimiento de ninguna de todas las cosas mortales
ni existe el fin de la muerte funesta,
sino que solamente hay mezcla y disolución de las
cosas mezcladas,
y nacimiento es como lo llaman los hombres.

9.Plutarco, Adversus Colotem, 1113 A

Ellos, cuando los elementos mezclados llegan al éter en la forma de un hombre,
o en el linaje de las fieras agrestes, o en el de las plantas,
o en el de los pájaros, dicen que aquello ha nacido
entonces,
y cuando los elementos se disgregan, lo llaman muerte
infortunada.
No lo llaman como se debe, y yo mismo consiento en
esta costumbre.

10.Plutarco, Adversus Colotem, 1113 A

Muerte... funesta.

11.Plutarco, Advesus Colotem, 1113 C

Necios: pues no son profundos los pensamientos de
aquellos
que esperan que lo que no tenía existencia antes nazca,
o que algo muera completamente y se destruya por
completo.

12.Aristóteles, Physica, 2 6 975 b; Filón, De aet. mundi, 2, 3, 5

Pues es imposible que el nacimiento se produzca de lo
que no era en absoluto,
y nunca ha debido conocerse ni decirse que el ser
perece;
Pues siempre existirá en algún lugar en donde quiera
que se le sitúe.


miércoles, 9 de agosto de 2017

Los diálogos de Chuang Tse

Kien Wu le dijo un día a Lien Chu: "A Tsie Yu le he oído decir cosas desmesuradas y extravagantes...
-¡Qué ha dicho? -preguntó Lien Chu.
-Dice que en la lejana isla de Kuchán viven hombres transcendentes, blancos como la nieve y tiernos y dulces como niños, y que no comen alimentos sino que aspiran el aire y beben el rocío.
Dice que se pasean por los aires, que tienen las nubes por carro y los dragones por montura. Dice que por influjo de su transcendencia preservan de las enfermedades a los hombres y procuran la maduración de las cosechas. Es evidente que todo eso son locuras, de modo que no me he creído nada...
-El ciego -respondió Lien Chu- no ve las cosas porque no tiene visión, y el sordo no oye porque no tiene oído. No has comprendido a Tsie Yu porque no tienes inteligencia espiritual. Los hombres transcendentes de que habla existen y tienen virtudes incluso más extraordinarias que las que acabas de enumerar. Pero de enfermedades y de cosechas se ocupan tan poco que, aunque cayese en ruinas el imperio y todo el mundo les pidiese ayuda, no se tomarían la molestia, porque son indiferentes a todo.
El hombre Sobrehumano no es alcanzado por nada. Un diluvio universal no lo sumergiría. Una conflagración universal no lo consumiría, de tan elevado por encima de todo como está.
Sólo con emplear su parte más superficial, ya podrías modelar a varios Yao y varios Shun*. ¿y acaso ese hombre va a ocuparse de cosas menores como las cosechas o como el gobierno de un estado? ¡Claro que no!

* Shun era el ministro del emperador Yao, que abdicó en él tras convertirlo en yerno suyo.