miércoles, 27 de diciembre de 2017

El salvador

No cesa de encarnar en forma humana,
de hablar a los piadosos y a los sordos,
de venir a nosotros y alejarse.

No cesa de tener que ascender solo,
de sufrir la aflicción de sus hermanos,
de ser crucificado cada día.

Siempre está pregonando que es Dios mismo,
cielo que baja al valle del pecado,
soplo eterno que en carne desemboca.

No cesa, ni siquiera en estos días,
de seguir su camino y bendecirnos,
de acoger con mirada bienhechora
nuestros miedos, preguntas, llantos y quejas,
mas su mirada sostener no osamos
porque solo los niños la toleran.

Hermann Hesse. Poesías.

martes, 26 de diciembre de 2017

Los dos ríos

Por lo tanto, hay dos direcciones en la vida de la humanidad: activa y pasiva. Las leyes son las mismas en todas partes. Estas dos leyes, estas dos corrientes, continuamente se encuentran, a veces cruzándose, a veces corriendo paralelas. Pero nunca se mezclan; se sostienen mutuamente, son indispensables la una para la otra.
Siempre fue así y así permanecerá.
Ahora bien, la vida de todos los hombres ordinarios, tomada en conjunto, se puede concebir como uno de estos ríos en el cual, cada vida, ya sea de un hombre o de cualquier otro ser viviente, está representada por una gota en el río, y el río en sí mismo es un eslabón en la cadena cósmica.
De acuerdo con las leyes cósmicas generales, el río fluye en una dirección determinada. Todas sus vueltas, todas sus curvas, todos estos cambios tienen un propósito definido. En este propósito, cada gota desempeña un papel en cuanto a que es parte del río, pero la ley del río como un todo no se extiende a las gotas individuales. Los cambios de posición, movimiento y dirección de las gotas son completamente accidentales. En un momento dado una gota está aquí, en el momento siguiente está allá; ahora está en la superficie, ahora se ha ido al fondo. Accidentalmente sube, accidentalmente choca con otra y desciende; ahora se mueve con rapidez, ahora lentamente. El que su vida sea fácil o difícil depende de donde se halla por casualidad. No hay ley individual para ella, ni destino personal. Sólo el río entero tiene un destino, que es común a todas las gotas. En esta corriente, toda pena y alegría personales, toda felicidad y sufrimiento personales, son accidentales.
Pero la gota tiene, en principio, una posibilidad de escapar de esta corriente general y saltar a la otra, la corriente vecina.
Esto también es una ley de la Naturaleza. Pero para esto, la gota debe saber como aprovechar shoks accidentales y el ímpetu del río entero para llegar a la superficie y estar más cerca de la orilla en aquellos lugares donde es más fácil saltar al otro lado. Debe elegir no sólo el lugar correcto, sino también el momento apropiado para hacer uso de vientos, corrientes y tormentas. Entonces la gota tiene una oportunidad de subir con la espuma y saltar al otro río.
A partir del momento en que pasa al otro río, la gota está en un mundo diferente, en una vida diferente, y por lo tanto está bajo leyes diferentes. En este segundo río existe una ley para las gotas individuales, la ley de la progresión alternante. Una gota sube a la superficie o se va al fondo, en este caso no por accidente sino por ley. Al llegar a la superficie, la gota se vuelve gradualmente más pesada y se hunde; en la profundidad, pierde peso y sube de nuevo. Flotar en la superficie es bueno para ella; estar en la profundidad es malo. Mucho depende aquí de la habilidad y del esfuerzo. En este segundo río hay diferentes corrientes, y es necesario meterse en la corriente adecuada. La gota debe estar en la superficie tanto tiempo como le sea posible, con el fin de prepararse para ganar la posibilidad de pasar a otra corriente, y así sucesivamente.
Pero nosotros estamos en el primer río. Mientras estemos en esta corriente pasiva, ésta nos llevará a dondequiera que vaya; mientras seamos pasivos, seremos empujados de un lado a otro y estaremos a merced de cualquier accidente. Somos los esclavos de estos accidentes.
Al mismo tiempo la Naturaleza nos ha dado la posibilidad de escapar de esta esclavitud. Por lo tanto, cuando hablamos de la libertad, hablamos precisamente de cruzar al otro río.
Pero por supuesto, esto no es tan simple; no se puede cruzar al otro lado simplemente con quererlo. Un fuerte deseo y una larga preparación son necesarios. Tendrán que vivir plenamente
sus identificaciones con todas las atracciones en el primer río. Deben morir a este río. Todas las religiones hablan acerca de esta muerte: "Sin morir no se puede renacer".
Esto no significa la muerte física. De esta muerte no hay necesidad de resucitar, porque si hay un alma, y es inmortal, puede subsistir sin el cuerpo, cuya pérdida llamamos muerte. Y la razón para resucitar no es para que aparezcamos ante Dios Nuestro Señor el Día del Juicio, como los padres de la Iglesia nos enseñan. No es así; Cristo y todos los demás hablaron de la muerte que puede acontecer en la vida, la muerte del tirano del cual proviene nuestra esclavitud, esa muerte que es una condición necesaria para la primera y principal liberación del hombre.
Si un hombre fuera privado de sus ilusiones y de todo lo que le impide ver la realidad -si fuera privado de sus intereses, sus preocupaciones, sus expectativas y esperanzas- todos sus esfuerzos se desmoronarían, todo se volvería vacío, y lo que quedaría sería un ser vacío, un cuerpo vacío, vivo sólo fisiológicamente.
Esto sería la muerte del "yo". la muerte de todo aquello en que consistía, la destrucción de todo lo falso recolectado a través de la ignorancia o la inexperiencia. Todo esto permanecerá en él meramente como material, pero sujeto a una selección. Entonces un hombre será capaz de elegir por sí mismo y de no permitir que los otros le impongan sus gustos. Podrá elegir conscientemente.
Esto es difícil. No, difícil no es la palabra. La palabra "imposible" también está equivocada porque, en principio, es posible; sólo que es mil veces más difícil que volverse multimillonario a través de un trabajo honrado.

Gurdjieff. Perspectivas desde el mundo real. Nueva York, 22 de febrero, 1924.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

La cábala hermética

El tiempo, que arruina y devora las obras humanas, no ha respetado el viejo lenguaje hermético. La indiferencia, la ignorancia y el olvido han colaborado con la acción disgregadora de los siglos. Sin embargo, no podría sostenerse que se ha perdido por completo; algunos iniciados conservan sus reglas, saben sacar partido de los recursos que ofrece en la transmisión de verdades secretas o lo emplean como clave mnemotécnica de enseñanza.
En el año 1843, los reclutas destinados al 46 regimiento de infantería, con guarnición en París, podían encontrarse cada semana, al cruzar el patio de la caserna de Luis Felipe, con un profesor poco común. Según un testigo ocular -uno de nuestros parientes, suboficial de la época y que seguía asiduamente sus lecciones-, se trataba de un hombre aún joven pero de aspecto descuidado, con largos cabellos cayendo en forma de bucles sobre sus hombros, y cuya fisionomía, muy expresiva, llevaba la impronta de una considerable inteligencia. Al anochecer, enseñaba a los militares que lo deseaban y mediante una pequeña retribución, la historia de Francia, empleando un método que, según él, había obtenido de la más alta antigüedad. En realidad, ese curso, tan seductor para sus auditores, estaba basado en la càbala fonética tradicional.
Algunos ejemplos, elegidos entre todos aquellos de los que hemos conservado la memoria, nos darán una idea del procedimiento.
Después de un corto preámbulo sobre una decena de signos convencionales destinados, por su forma y aspecto, a encontrar todos los datos históricos, el profesor trazaba en la pizarra negra un gráfico muy simple. Esta imagen, que se grababa fácilmente en la memoria, era, en cierto modo, el símbolo completo del reino estudiado.
(...)

La lengua de los pájaros es un idioma fonético basado únicamente en la asonancia. Así pues, en modo alguno es tenida en cuenta la ortografía, cuyo rigor mismo sirve de freno a los espíritus curiosos y hace inaceptable cualquier especulación realizada al margen de las reglas de la gramática."Tan sólo me acerco a las cosas útiles -dijo en el siglo VI San Gregorio, en una carta que sirve de prefacio a sus Morales-, sin ocuparme ni del estilo, ni del régimen de las proposiciones, ni de las desidencias, porque no es digno de un cristiano sujetar las palabras de la Escritura a las reglas de la gramática".

Nota:
La palabra cábala es una
deformación del griego καρβαν, que
chapurrea o habla una lengua bárbara, es decir, extranjera.

Fulcanelli. Las moradas filosofales.

domingo, 22 de octubre de 2017

Gitanjali

IX

¡Loco, que quieres llevarte sobre tus propios hombros! ¡Mendigo, que vienes a pedir limosna a tu propia puerta!
Confía tu carga en las manos de aquel que puede llevarlo todo, y no mires hacia atrás con nostalgia.
Tu deseo apaga la llama de la lámpara en cuanto la toca con su aliento. El deseo es profano- no aceptes los dones que procedan de sus manos impuras. Acepta sólo lo que te sea ofrecido con amor sagrado.


X

Esta es tu peana, y tus pies descansan donde viven los más pobres, los más humildes y los extraviados.
Cuando quiero postrarme ante ti, mis reverencias no pueden llegar al fondo donde descansan tus pies entre los más pobres, los más humildes y los extraviados.


XI

¡Cesa en tus salmos, tus cantos y tus rosarios! ¿A quién estás adorando en este rincón de templo silencioso y solitario, de puertas cerradas? ¡Abre tus ojos y mira cómo tu dios no es ya el de antaño!.
Se encuentra donde el labrador cultiva la tierra dura, y donde el peón caminero rompe la grava. Con ellos está, bajo el sol y la lluvia, y sus vestidos están cubiertos de polvo. Despójate de tu manto litúrgico y desciende como Él hasta el polvo de la tierra.
¿Liberación? ¿Dónde encontrarla? Nuestro dueño se impuso a sí mismo los deberes de la creación y se ató para siempre jamás a nosotros.
¡Despierta de tu meditación, y basta ya de flores y de incienso! ¿Qué importa que tus vestidos se rasguen y se manchen? Ve hacia él, y permanece a su lado en el trabajo y el sudor de tu frente.

Rabindranath Tagore, Poesías.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Los diálogos de Chuang Tse

Y por lo que se refiere a la distinción que más atormenta a los hombres, la de la vida y la muerte... ¿no es el amor a la vida una ilusión? ¿No es el temor a la muerte un error? Ese partir,¿es realmente una desgracia?¿No conduce, como el de la prometida que abandona la casa paterna, a una felicidad distinta?

En tiempos pasados, cuando la bella Ki fue prendida por el rey de Shin, lloraba tanto que le quedaba mojado el vestido. Pero luego, cuando vio que se convertía en la favorita del rey [y compartía con él cama y mesa], se dio cuenta de que se había equivocado al llorar. ¿No ocurre lo mismo con muchos muertos? Después de partir con pesar, ¿no pensarán ahora lo errados que estaban cuando les gustaba tanto la vida?.

¿No será la vida un sueño? Algunos, sacados de un sueño alegre por el despertar, se entristecen; otros, liberados de un sueño triste por el despertar, se alegran.

Unos y otros, mientras soñaban, creían en la realidad de su sueño. Tras el despertar, se han dicho: "No era más que un vano sueño".

Lo mismo ocurre con el despertar mayor, la muerte, tras el cual se dice de la vida: "No era más que un largo sueño". Pero entre los vivos, muy pocos comprenden esto. Casi todos creen estar bien despiertos. Se creen realmente reyes unos, criados los otros.

Todos estamos soñando, tu y yo. Yo, que te digo que estás soñando, también estoy soñando mi sueño.

Que la vida y la muerte son idénticas parece increíble a la mayoría. ¿Será posible que alguna vez se les persuada de ello? Es improbable, porque en esta materia no hay demostración evidente, no hay autoridad que reconozcan, y hay una multitud de sentimientos subjetivos. Sólo la Regla del Cielo resolverá esta cuestión.

¿Y qué es esa Regla del Cielo? Es, a la hora de juzgar, situarse en lo Infinito... Es imposible resolver el conflicto entre cosas contradictorias, decidir cuál es verdad y cuál falsa.

Situémonos fuera del tiempo, fuera de los razonamientos. Enfoquemos la cuestión desde el Infinito, desde cuya distancia todo se funde en un todo indeterminado.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Visión

Cuando llegó la Noche y el Sueño desplegó su manto sobre la faz de la Tierra, abandoné mi lecho y caminé hacia el mar diciendo:"El mar nunca duerme, y en su vigilia hay consuelo para el alma despierta".
Cuando llegué a la playa, la bruma de las montañas había cubierto la región como un velo que adorna el rostro de una joven.. Miré las múltiples olas y escuché la plegaria de Dios; medité entonces sobre el poder inmenso que ellas encierran, ese poder que se despliega con la tempestad, crece con el volcán, sonríe a través de los labios de las rosas y canta con los arroyos.
Entonces, sentados en una roca, vi tres espectros. Avancé dando tumbos,como si algún poder me empujara contra mi voluntad.
Me detuve a pocos pasos de ellos, como dominado aún por una fuerza mágica. Uno de los espectros se levantó en ese momento y, con una voz que parecía surgir del fondo del mar, dijo:
- La vida sin Amor es como un árbol sin flores ni frutos. Y el Amor sin Belleza es como una flor sin perfume o un fruto sin semilla... La Vida, el Amor y la Belleza son tres personas en una, que no pueden separarse ni cambiar.
Un segundo espectro, con voz rugiente como agua torrentosa, dijo:
-La Vida sin Rebelión es como las estaciones sin primavera. Y la Rebelión sin Justicia es como la primavera en un desierto árido... Vida, Rebelión y Justicia son una sola y no pueden cambiarse ni separarse.
El tercer espectro habló entonces con voz sonora como el resonar del trueno:
- La Vida sin Libertad es como un cuerpo sin alma, y la Libertad sin Reflexionar es como un espíritu confuso...
Vida , Libertad y Reflexión son una sola cosa y eterna y no pasan.
Luego los tres espectros se levantaron y con voz tremenda dijeron:

Lo que engendra el Amor
Lo que crea la Rebelión,
Lo que exalta la Libertad
Son tres manifestaciones de Dios
Y Dios es la expresión
De la inteligencia del Universo.


El susurro de alas invisibles y el temblor de cuerpos etéreos se mezcló entonces con el Silencio que prevaleció y se enseñoreó.
Cerré mis ojos y escuché el eco de lo que acababa de oír; cuando volví a abrirlos sólo vi el mar envuelto en niebla. Me acerqué a la roca en la que se habían sentado los tres espectros y encontré solamente un hilo de humo de incienso que trepaba hacia el cielo.

Khalil Gibran, Pensamientos y meditaciones.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Religión e Iglesia

El ideal humanista no me merece más respeto que el religioso, y entre las religiones no daría a ninguna la preferencia. Por eso no podría pertenecer a una iglesia, porque falta en ellas la libertad y altura de espíritu, porque cada una se tiene por la mejor y única, y al que no pertenece a ella le considera descarriado.
El camino a las iglesias es fácil de encontrar; las puertas están abiertas de par en par, y tampoco falta propaganda.


Desde el momento en que el hombre intenta realizarse utilizando como medio los dones que le ha dado la naturaleza, hace lo máximo y lo único sensato que puede hacer.


No debes añorar una doctrina perfecta, sino la perfección de ti mismo. La divinidad está en ti, no en conceptos y en libros.


Ser piadoso no es otra cosa que confiar. Confianza tiene el hombre sencillo, sano, inofensivo: el niño, el salvaje.


Quien se dice no a sí mismo no puede decir sí a Dios.


Cabría comparar a Jesús a cualquier hombre que, rozado por una de las verdades mágicas, deja de separar pensamiento y vida, quedando así en medio de lo que le rodea y convirtiéndose en enemigo de todos.


Exigimos que la vida tenga sentido, pero tiene exactamente el sentido que nosotros somos capaces de darle. Como el individuo no es capaz de hacerlo sino de modo imperfecto, se ha intentado encontrar una respuesta consoladora en las religiones y en las filosofías.
Todas las respuestas conducen a lo mismo: la vida adquiere su sentido sólo a través del amor. Es decir: cuanto más capaces somos de amar y de entregarnos, tanto más sentido adquiere nuestra vida.


Si las Iglesias y los sacerdotes de Cristo fueran como él mismo, sobrarían los poetas.

Hermann Hesse, Lecturas para minutos.





domingo, 20 de agosto de 2017

Los diálogos de Chuang Tse

Ch·u Tsao preguntó al maestro Kiu de Chang Wu: "Afirman del Santo que no se ocupa de las cosas de este mundo, que no busca su beneficio ni retrocede ante el peligro; que no es dependiente de nada; que no busca que lo acepten, que se mantiene lejos del polvo y del lodo".
Yo más bien -dijo el maestro Kiu -lo definiría en pocas palabras. El Santo se abstrae del tiempo y lo ve todo en Uno. Calla y se guarda sus impresiones personales, y se abstiene de disertar sobre las cuestiones oscuras e insolubres. Ese recogimiento y esa concentración, en medio de la constante ocupación apasionada de los hombres vulgares, le dan un aire patético, casi de tonto.

En realidad, interiormente, está dedicado a la ocupación más elevada, la síntesis de todas las eras, la reducción de todos los seres a la unidad.

sábado, 12 de agosto de 2017

Textos presocráticos

Empédocles

Fragmentos "de la naturaleza".

7.Hesiquio

Los elementos son eternos.

8.Plutarco, Adversus colotem 1111 F; Aecio, 1, 30 I

Yo te diré aún otra cosa:
No hay nacimiento de ninguna de todas las cosas mortales
ni existe el fin de la muerte funesta,
sino que solamente hay mezcla y disolución de las
cosas mezcladas,
y nacimiento es como lo llaman los hombres.

9.Plutarco, Adversus Colotem, 1113 A

Ellos, cuando los elementos mezclados llegan al éter en la forma de un hombre,
o en el linaje de las fieras agrestes, o en el de las plantas,
o en el de los pájaros, dicen que aquello ha nacido
entonces,
y cuando los elementos se disgregan, lo llaman muerte
infortunada.
No lo llaman como se debe, y yo mismo consiento en
esta costumbre.

10.Plutarco, Adversus Colotem, 1113 A

Muerte... funesta.

11.Plutarco, Advesus Colotem, 1113 C

Necios: pues no son profundos los pensamientos de
aquellos
que esperan que lo que no tenía existencia antes nazca,
o que algo muera completamente y se destruya por
completo.

12.Aristóteles, Physica, 2 6 975 b; Filón, De aet. mundi, 2, 3, 5

Pues es imposible que el nacimiento se produzca de lo
que no era en absoluto,
y nunca ha debido conocerse ni decirse que el ser
perece;
Pues siempre existirá en algún lugar en donde quiera
que se le sitúe.


miércoles, 9 de agosto de 2017

Los diálogos de Chuang Tse

Kien Wu le dijo un día a Lien Chu: "A Tsie Yu le he oído decir cosas desmesuradas y extravagantes...
-¡Qué ha dicho? -preguntó Lien Chu.
-Dice que en la lejana isla de Kuchán viven hombres transcendentes, blancos como la nieve y tiernos y dulces como niños, y que no comen alimentos sino que aspiran el aire y beben el rocío.
Dice que se pasean por los aires, que tienen las nubes por carro y los dragones por montura. Dice que por influjo de su transcendencia preservan de las enfermedades a los hombres y procuran la maduración de las cosechas. Es evidente que todo eso son locuras, de modo que no me he creído nada...
-El ciego -respondió Lien Chu- no ve las cosas porque no tiene visión, y el sordo no oye porque no tiene oído. No has comprendido a Tsie Yu porque no tienes inteligencia espiritual. Los hombres transcendentes de que habla existen y tienen virtudes incluso más extraordinarias que las que acabas de enumerar. Pero de enfermedades y de cosechas se ocupan tan poco que, aunque cayese en ruinas el imperio y todo el mundo les pidiese ayuda, no se tomarían la molestia, porque son indiferentes a todo.
El hombre Sobrehumano no es alcanzado por nada. Un diluvio universal no lo sumergiría. Una conflagración universal no lo consumiría, de tan elevado por encima de todo como está.
Sólo con emplear su parte más superficial, ya podrías modelar a varios Yao y varios Shun*. ¿y acaso ese hombre va a ocuparse de cosas menores como las cosechas o como el gobierno de un estado? ¡Claro que no!

* Shun era el ministro del emperador Yao, que abdicó en él tras convertirlo en yerno suyo.

lunes, 31 de julio de 2017

Las Moradas Filosofales

Aparte del simbolismo alquímico, cuyo sentido es ya muy transparente, descubrimos otro elemento escondido, el del grado elevado que poseía, en la jerarquía iniciática, el hombre al que debemos los motivos de esta arquitectura jeroglífica. Está fuera de duda que Louis d'Estissac había conquistado el título por excelencia de la nobleza hermética. La
rosa central, en efecto, aparece en mitad de una cruz de san Andrés formada por el alzamiento de los filetes de piedra que podemos suponer que, al principio, la recubrían y la encerraban. Ahí está el gran símbolo de la luz manifestada que se indica por la letra griega X (ji),inicial de las palabras (en griego) crisol, oro y tiempo, triple incógnita de la Gran Obra. La cruz de san Andrés, que tiene la forma de nuestra X, es el jeroglífico, reducido a su más simple expresión, de las radiaciones luminosas y divergentes emanadas de un haz único. Aparece, pues, como la gráfica de la chispa.Puede multiplicarse su irradiación, pero es imposible simplificarlo más. Estas líneas entrecruzadas dan el esquema del centelleo de las estrellas y de la dispersión radiante de todo cuanto brilla, alumbra e irradia. También de ellas se ha hecho el sello, la marca de la
iluminación y, por extensión, de la revelación espiritual. El Espíritu Santo es siempre figurado por una paloma en pleno vuelo, con las alas extendidas según un eje perpendicular al del cuerpo,es decir, una cruz. Pues la cruz griega y la de san Andrés tienen, en hermética, un significado exactamente parecido.Se encuentra con frecuencia la imagen de la paloma completada por una gloria que viene a precisar su sentido oculto, como puede verse en las escenas religiosas de nuestros primitivos en muchas esculturas puramente alquímicas.
La X griega y nuestra X representan la escritura de la luz por la luz misma, la señal de su paso, la manifestación de su movimiento y la afirmación de su realidad. Es su verdadera firma. Hasta el siglo XII, no se utilizaba otra marca para autentificar los viejos documentos; a partir del XV, la cruz se convirtió en la firma de los iletrados. En Roma, se señalaban los días fastos con una cruz blanca y los nefastos, con una cruz negra. Es el número completo de la Obra, pues la unidad, las dos naturalezas, los tres principios y los cuatro elementos dan la doble quintaesencia, las dos V fundidas en la cifra romana X del número diez. En esta cifra se encuentra la base de la cábala de Pitágoras o de la lengua universal, de la que puede verse un curioso paradigma en la última página de un librito de alquimia ( La Clavícule de la Science Herméique, écrite par un habitant du Nord dans ses heures de loisir, , 1732. Amsterdam, Pierre Mortier, 1751). Los gitanos utilizan la cruz o la X como signo de reconocimiento. Guiados por esta gráfica trazada en un árbol o en cualquier pared, acampan siempre en el lugar que ocupaban sus predecesores, junto al símbolo sagrado que llaman Patria.
Podría considerarse el origen latino de esta palabra, y aplicar a los nómadas esta máxima que los gatos -vivos objetos de arte - se esfuerzan en practicar: Patria est ubiquem est bene, en cualquier parte donde se está bien, allí está la patria; pero en realidad deriva de una palabra griega, de quien reclama su emblema, con el sentido de familia, raza, tribu. La cruz de los gitanos indica, pues, claramente, el lugar de refugio señalado a la tribu. Es singular, por otra parte, que casi todos los significados revelados por el signo X tengan un valor trascendente o misterioso. X es, en álgebra, la o las cantidades incógnitas, es también el problema por resolver,la solución por descubrir y es el signo pitagórico de la multiplicación
y el elemento de la prueba aritmética del nueve. Es el símbolo popular de las ciencias matemáticas en lo que tienen de superior o abstracto. Viene a caracterizar lo que, en general, es excelente, útil y notable En este sentido, y en la jerga de los estudiantes, sirve para distinguir la parisiense Escuela politécnica, asegurándole una superioridad sobre la que no admitirían la menor discusión "taupins y chers camarades". Los primeros, candidatos a la Escuela, se unen en cada promoción o taupe por una fórmula cabalística compuesta por una X en los ángulos opuestos de la cual figuran los símbolos químicos del azufre y del hidrato de potasio:
S X KOH
Lo cual se anuncia, en una jerga bien interpretada, como "azufre y potasio por X". La X es el emblema de la medida tomado en todas sus acepciones: dimensión, extensión, espacio, duración, regla, ley, extremo o límite. Tal es la razón oculta por la cual el prototipo internacional del metro, construido en platino iridiado y conservado en el pabellón de Breteuil, en Sèvres, afecta el perfil de la X en su sección transversal.
Todos los cuerpos de la Naturaleza y todos los seres, ya sean en su estructura o en su aspecto, obedecen a esta ley fundamental de la radiación y todos están sometidos a esta
medida. El canon de los gnósticos constituye su aplicación al cuerpo humano (Leonardo de Vinci lo recuperó y lo enseñó transportándolo del dominio místico al de la morfología estética), y Jesucristo, el espíritu encarnado, san Andrés y san Pedro personifican su gloriosa y dolorosa imagen.¿Acaso no hemos observado que los órganos aéreos de los vegetales -ya se trate de árboles altivos o de hierbas minúsculas- presentan con sus raíces la divergencia característica de los brazos de la X? ¿Cómo se abren las flores?Seccionad los tallos vegetales, peciolos, nerviaciones, etc., examinad esos cortes al microscopio y tendréis,
de visu,la más brillante y maravillosa confirmación de esta voluntad divina. Diatomeas, erizos y estrellas de mar os proporcionarán otros ejemplos, pero sin buscar más, abrid un marísco comestible -bucarda, pectinero, vieira- y las dos valvas, que encajan en un único plano, os mostrarán dos superficies convexas provistas de estrías en forma de abanico doble de la X misteriosa. Los bigotes del gato son los responsables de su nombre, ya no se duda casi de que disimulan un elevado punto de ciencia, y que esta razón secreta valió al gracioso felino el honor de ser elevado al rango de las divinidades egipcias. A propósito del gato, muchos de nosotros nos acordamos del famoso Chat-Noir que tan en boga estuvo bajo la tutela de Rodolphe Salis, pero pocos saben el centro esotérico y politico que se disimulaba, y la masoneria internacional que se escondía tras la enseña del cabáret artístico. Por un lado, el talento de una juventud fervorosa, idealista, constituida por estetas en busca de gloria, despreocupada, ciega, incapaz de sospechar; por otro lado, las confidencias de una ciencia misteriosa mezcladas con la oscura diplomacia, cuadro de doble cara expuesto a propósito en un marco medieval. El enigmático torneo de los grandes duques, cuyo signo distintivo era un gato de ojos escrutadores durante su correría nocturna, con los bigotes en X, rígidos y desmedidos, y cuya pose heráldica confería a las alas del molino montmartrense un valor simbólico idéntico al suyo, no era un festín de príncipes. Los rayos de Zeus, que hacen temblar el Olimpo y siembran el terror entre la Humanidad mitológica,ya sea porque el dios los tenga en la mano o los pise, o bien porque surjan de las garras del águila, toman la forma gráfica de la radiación. Es la traducción del fuego celeste o del fuego terrestre, del fuego potencial o virtual que compone o disgrega, engendra o mata, vivifica o desorganiza. Hijo del Sol que lo genera, servidor del hombre que lo libera y lo mantiene, el fuego divino, caído, decadente, aprisionado en la materia, determina su evolución y dirige su redención, es Jesús en su cruz, imagen de la irradiación ígnea, luminosa y espiritual encarnada en todas las cosas. Es el
Agnus inmolado desde el comienzo del mundo, y es, también, el Agni, dios védico del fuego, pero si el Cordero de Dios lleva la cruz sobre su oriflama como Jesús sobre su espalda, si la sostiene con la pata, es porque tiene el signo incrustado en la misma pata: imagen en el exterior, realidad en el interior. Quienes reciben así el espíritu celeste del fuego sagrado, que lo llevan en sí y que son marcados por su signo, nada tienen que temer del fuego elemental. Estos elegidos, discípulos de Elías e hijos de Helios, modernos cruzados que tienen por guía el astro de sus antepasados, parten para la misma conquista al mismo grito de:
¡Dios lo quiere!.
Esta fuerza superior y espiritual actúa misteriosamente en el seno de la sustancia concreta, y obliga al cristal a tomar su aspecto y sus características inmutables. Ella también es el eje, la energía generatriz y la voluntad geométrica. Y esta configuración, variable hasta el infinito, aunque siempre basada en la cruz, es la primera manifestación de la forma organizada, por condensación y corporeización de la luz, alma, espíritu o fuego. Gracias a su disposición entrecruzada, las telas de araña retienen los moscardones, y las redes aprisionan, sin lastimarlos, pájaros y mariposas, y gracias a ello, los lienzos se vuelven traslúcidos y las telas metálicas cortan las llamas y se oponen a la inflamación de los gases...Finalmente, en el espacio y en el tiempo, la inmensa cruz ideal divide los veinticuatro siglos del año cíclico y separa en cuatro grupos de edades a los veinticuatro ancianos del Apocalipsis,
doce de los cuales cantan las alabanzas de Dios, mientras que los otros doce gimen sobre la decadencia del hombre.¡Cuántas verdades insospechadas permanecen escondidas en este simple signo que los cristianos renuevan cada día por sí mismos, sin comprender siempre su sentido ni su virtud escondida! «Pues la palabra de la cruz es una locura para quienes se pierden, mas para quienes se salvan, es decir para nosotros, es el instrumento del poder de Dios. Por esto está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios y rechazaré la ciencia de los sabios. ¿Qué se ha hecho de los sabios? ¿Qué de los doctores de la ley? ¿Qué de esos espíritus curiosos por las ciencias de este siglo? ¿Acaso Dios no ha convencido de que es locura la sabiduría de este mundo?» ¿Cuántos saben más que el asno que vio nacer, en Belén, al humilde Niño Dios, que lo transportó en triunfo a Jerusalén y que recibió, como recuerdo del Rey de Reyes, la magnífica
cruz negra que lleva en el espinazo?

Fulcanelli.

domingo, 9 de julio de 2017

El simbolismo del tejido

EL SIMBOLISMO DEL TEJIDO

Hay un simbolismo que se refiere directamente a lo que acabamos de exponer, aunque a veces se haga de él una aplicación que, a primera vista, puede parecer que se aparta un poco de esto: en las doctrinas orientales, a los libros tradicionales se les designa frecuentemente por términos que, en su sentido literal, se refieren al tejido. Así, en sánscrito, sûtra significa «hilo»: un libro puede estar formado por un conjunto de sûtras, como un tejido está formado por un ensamblaje de hilos; tantra tiene también el sentido de «hilo» y el de «tejido», y designa más especialmente la «urdimbre» de un tejido. Del mismo modo, en chino, king es la «urdimbre» de una tela, y wei es su «trama»; la primera de estas dos palabras designa al mismo tiempo un libro fundamental, y la segunda designa sus comentarios. Esta distinción de la «urdimbre» y de la «trama» en el conjunto de las escrituras tradicionales corresponde, según la terminología hindú, a la de la Shruti, que es el fruto de la inspiración directa, y a la de la Smiriti, que es el producto de la reflexión que se ejerce sobre los datos de la Shruti.
Para comprender bien la significación de este simbolismo, es menester destacar primeramente que la urdimbre, formada de hilos tendidos sobre el telar, representa el elemento inmutable y principial, mientras que los hilos de la trama, que pasan entre los de la urdimbre por el vaivén de la lanzadera, representan el elemento variable y contingente, es decir, las aplicaciones del principio a tales o cuales condiciones particulares. Por otra parte, si se considera un hilo de la urdimbre y un hilo de la trama, uno se apercibe inmediatamente de que su reunión forma la cruz, de la que son respectivamente la línea vertical y la línea horizontal; y todo punto del tejido, siendo así el punto de encuentro de dos hilos perpendiculares entre ellos, es por eso mismo el centro de una tal cruz. Ahora bien, según lo que hemos visto en cuanto al simbolismo general de la cruz, la línea vertical representa lo que une entre ellos todos los estados de un ser o todos los grados de la Existencia, puesto que liga todos sus puntos correspondientes, mientras que la línea horizontal representa el desarrollo de uno de esos estados o de uno de esos grados. Si referimos esto a lo que indicábamos hace un momento, se puede decir, como lo hemos hecho precedentemente, que el sentido horizontal figurará por ejemplo el estado humano, y que el sentido vertical lo que es transcendente en relación a este estado; este carácter transcendente es en efecto el de la Shruti, que es esencialmente «no humana», mientras que la Smiriti conlleva las aplicaciones al orden humano y es el producto del ejercicio de las facultades específicamente humanas.
Aquí podemos agregar otra precisión que hará sobresalir todavía la concordancia de diversos simbolismos, más estrechamente ligados entre ellos de lo que se podría suponer a primera vista: queremos hablar del aspecto bajo el cual la cruz simboliza la unión de los complementarios. Hemos visto que, bajo este aspecto, la línea vertical representa el principio activo o masculino (Purusha), y la línea horizontal el principio pasivo o femenino (Prakriti), y que toda manifestación se produce por la influencia «no actuante» del primero sobre el segundo. Ahora bien, por otro lado, la Shruti se asimila a la luz directa, figurada por el sol, y la Smiriti a la luz reflejada, figurada por la luna; pero, al mismo tiempo, el sol y la luna, en casi todas las tradiciones, simbolizan también respectivamente el principio masculino y el principio femenino de la manifestación universal.
El simbolismo del tejido no se aplica solo a las escrituras tradicionales; se emplea también para representar el mundo, o más exactamente el conjunto de todos los mundos, es decir, de los estados o de los grados, en multitud indefinida, que constituyen la Existencia universal. Así, en las Upanishads, el Supremo Brahma se designa como «Eso sobre lo cual los mundos están tejidos, como urdimbre y trama», o por otras fórmulas similares; la urdimbre y la trama tienen, naturalmente, aquí también, las mismas significaciones respectivas que acabamos de definir. Por otra parte, según la doctrina taoísta, todos los seres están sometidos a la alternancia continua de los estados de vida y de muerte (condensación y disipación, vicisitudes del yang y del yin); y los comentadores llaman a esta alternancia «el vaivén de la lanzadera sobre el telar del tejer cósmico».
Por lo demás, hay en realidad tanta más relación entre estas dos aplicaciones de un mismo simbolismo cuanto que el Universo mismo, en algunas tradiciones, se simboliza a veces por un libro: a este propósito, recordaremos solo el Liber Mundi de los Rosa-Cruz, y también el símbolo bien conocido del Liber Vitae apocalíptico. Desde este punto de vista también, los hilos de la urdimbre, por los que son ligados los puntos que se corresponden en todos los estados, constituyen el Libro sagrado por excelencia, que es el prototipo (o más bien el arquetipo) de todas las escrituras tradicionales, y del que éstas no son más que expresiones en lenguaje humano; los hilos de la trama, de los que cada uno es el desarrollo de los acontecimientos en un cierto estado, constituyen su «comentario», en el sentido de que dan las aplicaciones relativas a los diferentes estados; todos los acontecimientos, considerados en la simultaneidad de lo «intemporal», están inscritos así en este Libro, del que cada uno es por así decir un carácter, que se identifica por otra parte a un punto del tejido. Sobre este simbolismo del libro, citaremos también un resumen de la enseñanza de Mohyiddin ibn Arabi: «El Universo es un inmenso libro; los caracteres de este libro son todos escritos, en principio, con la misma tinta y son transcritos en la Tabla eterna por la pluma divina; todos son transcritos simultáneamente e indivisibles; por ello es por lo que los fenómenos esenciales divinos ocultos en el “secreto de los secretos” tomaron el nombre de “letras transcendentes”. Y estas mismas letras transcendentes, es decir, todas las criaturas, después de haber sido condensadas virtualmente en la omnisciencia divina, son descendidas, por el soplo divino, a las líneas inferiores, y han compuesto y formado el Universo manifestado».
Otra forma del simbolismo del tejido, que se encuentra también en la tradición hindú, es la imagen de la araña tejiendo su tela, imagen que es tanto más exacta cuanto que la araña forma esta tela de su propia sustancia. En razón de la forma circular de la tela, que es por lo demás el esquema plano del esferoide cosmogónico, es decir, de la esfera no cerrada a la que ya hemos hecho alusión, la urdimbre está representada aquí por los hilos que irradian alrededor del centro, y la trama por los hilos dispuestos en circunferencias concéntricas. Para volver de ahí a la figura ordinaria del tejido, no hay más que considerar el centro como indefinidamente alejado, de tal suerte que los radios devienen paralelos, según la dirección vertical, mientras que las circunferencias concéntricas devienen rectas perpendiculares a estos radios, es decir, horizontales.
En resumen, se puede decir que la urdimbre, son los principios que ligan entre ellos todos los mundos o todos los estados, puesto que cada uno de sus hilos liga los puntos que se corresponden en esos diferentes estados, y que la trama, son los conjuntos de acontecimientos que se producen en cada uno de los mundos, de suerte que cada hilo de esta trama es, como ya lo hemos dicho, el desarrollo de los acontecimientos en un mundo determinado. Desde otro punto de vista, se puede decir también que la manifestación de un ser en un cierto estado de existencia está, como todo acontecimiento cualquiera que sea, determinada por el encuentro de un hilo de la urdimbre con un hilo de la trama. Cada hilo de urdimbre es entonces un ser considerado en su naturaleza esencial, que, en tanto que proyección directa del «Sí mismo» principial, constituye el lazo de todos sus estados, manteniendo su unidad propia a través de su indefinida multiplicidad. En este caso, el hilo de la trama al que este hilo de la urdimbre encuentra en un cierto punto corresponde a un estado definido de existencia, y su intersección determina las relaciones de ese ser, en cuanto a su manifestación en ese estado, con el medio cósmico en el que se sitúa bajo esta relación. La naturaleza individual de un ser humano por ejemplo, es la resultante del encuentro de estos dos hilos; en otros términos, siempre habrá lugar a distinguir en ella dos tipos de elementos, que deberán referirse respectivamente al sentido vertical y al sentido horizontal: los primeros expresan lo que pertenece en propiedad al ser considerado, mientras que los segundos provienen de las condiciones del medio.
Agregamos que los hilos de los que está formado el «tejido del mundo» se designan también, en otro símbolo equivalente, como los «cabellos de Shiva»; se podría decir que son en cierto modo las «líneas de fuerza» del Universo manifestado, y que las direcciones del espacio son su representación en el orden corporal. Se ve sin esfuerzo de cuantas aplicaciones diversas son susceptibles todas estas consideraciones; pero aquí solo hemos querido indicar la significación esencial de este simbolismo del tejido, que es, parece, muy poco conocido en occidente.

René Guènon, El simbolismo de la cruz.

viernes, 7 de julio de 2017

El lobo estepario

Cuando pasaba por la biblioteca, me encontré con un joven profesor, con quien en otro tiempo hablaba alguna vez, al cual, en mi última estancia en esta ciudad hace algunos años, había llegado hasta a visitar en su casa para conversar con él acerca de mitologías orientales, materia a la que me dedicaba entonces bastante. El erudito venía en dirección opuesta, tieso y algo miope, y sólo me conoció cuando estaba a punto de pasar a mi lado. Se lanzó hacia mí con gran efusión, y yo, en mi estado deplorable, se lo agradecí casi. Se había alegrado y se animó, me recordó detalles de aquellas nuestras conversaciones, aseguró que debía mucho a mis estímulos y que había pensado con frecuencia en mí; rara vez había vuelto a tener controversias tan emotivas y fecundas con colegas. Me preguntó desde cuándo estaba en la ciudad (mentí: desde hacía pocos días) y por qué no lo había buscado. Miré al hombre amable a su buena cara de sabio, hallaba la escena verdaderamente ridícula, pero saboreé la migaja de calor, el sorbo de afecto, el bocado de reconocimiento. Emocionado abría la boca el lobo estepario Harry, en el seco gaznate le fluía la baba; se apoderó de él, en contra de su voluntad, el sentimentalismo. Sí; salí del paso, pues, engañándolo bonitamente y diciéndole que sólo estaba allí por una corta temporada, y que no me encontraba muy bien; de otro modo ya lo habría visitado, naturalmente. Y cuando entonces me invitó, afectuoso,a pasar aquella velada con él, acepté agradecido, le rogué que saludara a su señora, y a todo esto, por la vivacidad de las palabras y sonrisas, me dolían las mejillas que ya no estaban acostumbradas a estos esfuerzos. Y en tanto que yo, Harry Haller, estaba allí en medio de la calle, sorprendido y adulado, azorado y cortés, sonriendo al hombre amable y mirando su rostro bueno y miope, a mi lado el otro Harry abría la boca también, estaba haciendo muecas y pensando qué clase de compañero tan particular, absurdo e hipócrita era yo, que aun dos minutos antes había estado furioso rechinando los dientes contra todo el maldito mundo, y ahora, a la primera excitación, al primer cándido saludo de un honrado hombre de bien, asentía a todo y me revolcaba como un lechón en el goce de un poquito de afecto, consideración y amabilidad. De este modo, se hallaban allí, frente al profesor, los dos Harrys, ambas figuras extraordinariamente antipáticas, burlándose uno del otro, observándose mutuamente y escupiéndose al rostro y planteándose, como siempre en tales situaciones, una vez más la cuestión: si esto era sencillamente estulticia y flaqueza humanas, determinación general de la humanidad, o si este egoísmo sentimental, esta falta de caracter, esta impureza y contradicción de los sentimientos era solamente una especialidad personal y loboestepariesca. Si la vileza era genérica de la humanidad, ¡ah!, entonces mi desprecio del mundo podía desatarse con pujanza renovada; si era solamente flaqueza personal mía, se me presentaba motivo para una orgía del autodesprecio.

Hermann Hesse.

sábado, 24 de junio de 2017

El método de oración hesicasta

Según la enseñanza del P. Serafín del monte Athos


Cuando XX, un joven filósofo, llegó al Monte Athos, había leído ya un cierto número de libros sobre la espiritualidad ortodoxa, particularmente la pequeña filocalia de la oración del corazón en los relatos del peregrino ruso. Estaba seducido sin estar verdaderamente convencido. Una liturgia vivida en su ciudad le había inspirado el deseo de pasar algunos días en el Monte Athos, con ocasión de sus vacaciones en Grecia, para saber un poco más sobre el método de la oración de los hesicastas, esos silenciosos a la búsqueda de “hesychia”, es decir, de paz interior.

Contar con detalle cómo llegó al padre Serafín, que vivía en un eremitorio próximo a San Pantaleón, sería demasiado largo. Digamos únicamente que el joven filósofo estaba un poco cansado. No encontraba a los monjes a la altura de sus libros. Digamos también que, si bien había leído varios libros sobre la meditación y la oración, no había rezado verdaderamente ni practicado una forma particular de meditación y lo que pedía en el fondo no era un discurso más sobre la oración o la meditación sino una “iniciación” que le permitiera vivirlas y conocerlas desde dentro por experiencia y no sólo de “oídas”.

El padre Serafín tenía una reputación ambigua entre los monjes de su entorno. Algunos le acusaban de levitar, otros de que gritaba y gemía, algunos le consideraban como un campesino ignorante, otros como un venerable staretz inspirado por el Espíritu Santo y capaz de dar profundos consejos así como de leer en los corazones.

Cuando se llegaba a la puerta de su eremitorio, el padre Serafín tenía la costumbre de observar al recién llegado de la manera más impertinente: de la cabeza a los pies, durante cinco largos minutos, sin dirigirle ni una palabra. Aquellos a quienes ese examen no hacía huir, podían escuchar el áspero diagnóstico del monje:

– En usted no ha descendido más abajo del mentón.

– De usted, no hablemos. Ni siquiera ha entrado.

– Usted… no es posible… que maravilla. Ha bajado hasta sus rodillas…

Hablaba del Espíritu Santo y de su descenso más o menos profundo en el hombre. Algunas veces a la cabeza, pero no siempre al corazón ni a las entrañas… Así es como juzgaba la santidad de alguien, según su grado de encarnación del espíritu. El hombre perfecto, el hombre transfigurado era para él, el habitado todo entero por la presencia del Espíritu Santo de la cabeza a los pies.

– Esto no lo he visto sino una vez en el staretz Silvano, decía, era verdaderamente un hombre de Dios, lleno de humildad y de majestad.

El joven filósofo no estaba aún ahí. El Espíritu Santo sólo había encontrado paso en él “hasta el mentón”. Cuando pidió al padre Serafín que le hablase de la oración del corazón y de la oración pura según Evagrio Póntico, el padre Serafín comenzó a gemir. Esto no desanimó al joven, que insistió. Entonces el padre Serafín le dijo:

– Antes de hablar de la oración del corazón, aprende primero a meditar como la montaña….

Y le mostró una enorme roca:

– Pregúntale cómo hace para rezar. Después vuelve a verme.



Meditar como una montaña

Así comenzó para el joven una verdadera iniciación al método de oración hesicasta. La primera meditación que le habían propuesto se refería a la estabilidad, al enraizamiento de un buen cimiento.

En efecto, el primer consejo que se puede dar al que quiere meditar no es de orden espiritual sino físico: siéntate. Sentarse como una montaña quiere decir tomar peso, estar grávido de presencia. Los primeros días al joven le costaba mucho quedarse inmóvil, con las piernas cruzadas, con la pelvis ligeramente más alta que las rodillas. Una mañana sintió realmente lo que quería decir meditar como una montaña. Estaba allí con todo su peso, inmóvil. Formaba una sola cosa con ella, silencioso bajo el sol. Su noción del tiempo había cambiado ligeramente. Las montañas tienen un tiempo distinto, otro ritmo. Estar sentado como una montaña es tener la eternidad delante, es la actitud justa para el que quiere entrar en la meditación: saber que está la eternidad detrás, adentro y delante de sí.

Antes de construir una iglesia es necesario ser piedra y sobre esta piedra (esta solidez imperturbable de la roca) Dios podría construir su Iglesia y hacer del cuerpo del hombre su templo. Así comprendía el sentido de la palabra evangélica: “Tú eres piedra y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.

Se quedó así varias semanas. Lo más duro era pasar varias horas “sin hacer nada”. Era menester volver a aprender a estar, simplemente estar, sin objeto ni motivo. Meditar como una montaña era la meditación misma del Ser, “del simple hecho de Ser”, antes de cualquier pensamiento, cualquier placer o dolor.

El padre Serafín le visitaba cada día, compartía con él sus tomates y algunas aceitunas. A pesar de este régimen tan frugal, el joven parecía haber ganado peso. Su paso era más tranquilo. La montaña parecía haberle entrado en la piel. Sabía acoger su tiempo, acoger las estaciones, estar silencioso y tranquilo, a veces como la tierra árida y dura, otras veces como el flanco de una colina que espera la cosecha.

Meditar como una montaña había modificado igualmente el ritmo de sus pensamientos. Había aprendido a “ver” sin juzgar, como si diese a todo lo que crece en la montaña “el derecho de existir”.

Un día, unos peregrinos, impresionados por la calidad de su presencia, le tomaron por un monje y le pidieron la bendición. Al enterarse de esto, el padre Serafín comenzó a molerle a golpes… El joven empezó a gemir.

– Menos mal, creía que te habías hecho tan estúpido como los guijarros del camino… La meditación hesicasta tiene el enraizamiento, la estabilidad de las montañas, pero su objetivo no es hacer de ti un tocho muerto sino un hombre vivo.

Tomó al joven del brazo y le condujo hasta el fondo del jardín donde, entre las hierbas salvajes, se podían ver algunas flores.

– Ahora ya no se trata de meditar como una montaña estéril. Aprende a meditar como una amapola, aunque no olvides por eso la montaña.



Meditar como una amapola

Así fue como el joven aprendió a florecer.

La meditación es ante todo un cimiento y eso es lo que le había enseñado la montaña. Pero la meditación es también una “orientación” y es lo que ahora le enseñaba la amapola: volverse hacia el sol, volverse desde lo más profundo de sí mismo hacia la luz. Hacer de ello la aspiración de toda su sangre, de toda su savia.

Esta orientación hacia lo bello, hacia la luz, le hacía a veces enrojecer como una amapola. Aprendió también que para permanecer bien orientada, la flor debía tener el tallo erguido. Comenzó, pues, a enderezar su columna vertebral.

Esto le planteaba algunas dificultades porque había leído en ciertos textos de la filocalia que el monje debía estar ligeramente curvado, con la mirada vuelta al corazón y las entrañas.

Cuando pidió una explicación al padre Serafín, los ojos del staretz le miraron con malicia.

– Eso era para los forzudos de otros tiempos. Estaban llenos de energía y había que recordarles la humildad de la condición humana. Doblarse un poco el tiempo de la meditación no les hacía ningún daño… pero tú más bien tienes necesidad de energía y, por tanto, en el tiempo de la meditación, enderézate, estáte vigilante, ponte derecho vuelto hacia la luz, pero sin orgullo… Por otro lado, si observas bien la amapola, te enseñará no sólo el enderezamiento del tallo sino además una cierta flexibilidad bajo las inspiraciones del viento y también una gran humildad.

En efecto la enseñanza de la amapola consistía también en su fugacidad, en su fragilidad. Había que aprender a florecer pero también a marchitarse. El joven comprendía mejor las palabras del profeta: “Toda carne es como la hierba y su delicadeza es la de la flor de los campos. La hierba se seca, la flor se marchita… Las naciones son como una gota de agua de rocío en el borde de un cubo… Los jueces de la tierra apenas plantados, apenas arraigados…, se secan y la tempestad se los lleva como paja” (Is 40).

La montaña le había enseñado el sentido de la eternidad, la amapola le enseñaba la fragilidad del tiempo: meditar es conocer lo Eterno en la fragilidad del instante, un instante recto, bien orientado. Es florecer el tiempo en que se nos ha dado florecer, amar en el tiempo en que se nos ha dado amar, gratuitamente, sin por qué; puesto que ¿por qué florecen las amapolas?

Aprendía así a meditar “sin objeto ni beneficio”, por el placer de ser y de amar la luz. “El amor tiene en sí mismo su propia recompensa”, decía San Bernardo. “La rosa florece porque florece, sin por qué”, decía también Angelus Silesius.

– La montaña florece en la amapola, pensaba el joven, todo el universo medita en mí. Ojalá pueda enrojecer de alegría todo el tiempo que dure mi vida.

Este pensamiento era sin duda excesivo. El padre Serafín comenzó a sacudir a nuestro filósofo y de nuevo le cogió por el brazo.

Lo llevó por un camino abrupto hasta el borde del mar, a una pequeña cala desierta.

– Deja ya de rumiar como una vaca el sentido de las amapolas. Adquiere también el corazón marino. Aprende a meditar como el océano...

Abandono.com

domingo, 18 de junio de 2017

Si...

Si sueñas y los sueños no te hacen su esclavo.
Si piensas y rechazas lo que piensas en vano.
Si tropiezas al Triunfo, si llega tu Derrota
y a los dos impostores los tratas de igual forma.
Si logras que se sepa la verdad que has hablado
a pesar del sofisma del Orbe encanallado.
Si vuelves al comienzo de la obra perdida,
aunque esta obra sea la de toda tu vida.


Si arriesgas en un golpe y lleno de alegría
tus ganancias de siempre a la suerte de un día,
y pierdes, y te lanzas de nuevo a la pelea
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era.
Si logras que tus nervios y el corazón te asistan
aún después de su fuga de tu cuerpo en fatiga
y se agarren contigo cuando no quede nada,
porque tú lo deseas, y lo quieres y lo mandas.


Si hablas con el pueblo y guardas su virtud.
Si marchas junto a reyes con tu paso y tu luz.
Si nadie que te hiera llega a hacerte la herida.
Si todos te reclaman y ninguno te precisa.
Si llenas el minuto inolvidable y cierto
de sesenta segundos que te lleven al cielo...
Todo lo de esta tierra será de tu dominio,
y mucho más aún: serás hombre, hijo mío.

Rudyard Kipling

Abandono.com

martes, 13 de junio de 2017

Capítulo !X

Acabamos de indicar las tres condiciones básicas según las cuales fue creado el Universo. Vamos a estudiar ahora las dos leyes fundamentales que rigen todo lo que existe y vive en todos los escalones del Universo creado. La primera de estas leyes condiciona la existencia de todo lo que llena el Cosmos, así se trate de seres, objetos o acontecimientos.
La segunda ley fundamental rige toda acción, todo movimiento, en especial el proceso de la vida bajo todas sus formas, hasta los movimientos más sutiles y más íntimos del pensamiento y del sentimiento.
Así, estas dos leyes fundamentales son omni-presentes y omni-penetrantes, de manera que nadie, ni nada en el Universo, puede escapar a ellas.


La ciencia esotérica llama a la primera ley, la Ley del tres. Su definición explica esta denominación:
-Reflexión:
Todo lo que existe, existe como resultado de la acción convergente sobre un mismo punto y en el mismo momento de tres fuerzas: pasiva, activa y neutralizante..
Se recordará que estas tres leyes reflejan las tres condiciones básicas de la creación del Universo, de las cuales ya hemos hablado. Como tales, representan en el Universo creado la manifestación de las tres condiciones de la Creación concebidas en la pre-existencia del Mundo por la Divinidad no manifestada. De esta forma, la fuerza pasiva es la derivada de la condición estática: el Espacio; la fuerza activa es la derivada de la condición dinámica: el Tiempo; finalmente, la fuerza neutralizante asegura en el Universo el mantenimiento del Equilibrio sobre todos los planos y todos los escalones.
Se sobreentiende que en tanto fuerzas, estas tres fuerzas son actuantes. Su designación está hecha de acuerdo al rol que cada una de ellas juega en la cooperación que da nacimiento al fenómeno considerado.
Visto bajo este ángulo, la vida en el Universo no es más que un perpetuo proceso de creación en todos los dominios, sobre todos los planos y en todos los escalones. Y por cada acontecimiento, grande o pequeño, importante o insignificante, se reproduce-guardada la proporción-un acto análogo a la Primera Creación; la del Universo entero, acto por el cual actúan las tres fuerzas en cuestión, ya lo hemos dicho, como una réplica de las tres condiciones concebidas en la pre-existencia del Universo creado. El ejemplo clásico que dan las escuelas esotéricas sobre el juego de las tres fuerzas es el pan. Para hacer pan es necesario tener harina, fuego y agua. La harina en este ejemplo es el conductor de la fuerza pasiva, el fuego, de la fuerza activa, el agua de la fuerza neutralizante.

Boris Mouravieff, ciclo exotérico..

domingo, 4 de junio de 2017

Primera conferencia

Hablaré sobre el estudio de la psicología, pero debo advertirles que la psicología de la cual me ocupo es muy diferente de cuanto ustedes pueden conocer bajo ese nombre.

Para comenzar debo decir que prácticamente nunca en su historia la psicología ha estado a un nivel tan bajo como en la actualidad. Ha perdido todo contacto con su origen y significado, a tal punto que aún hoy es difícil definir la palabra "psicología". Esto es precisar qué es la psicología y qué estudia. Y es así a pesar de que nunca en la historia ha habido tantas teorías psicológicas ni tantos escritos psicológicos.

A veces a la psicología se le llama una nueva ciencia. Esto no tiene ninguna razón. Quizá la psicología es la ciencia más antigua, y en sus rasgos más esenciales, desafortunadamente, una ciencia olvidada.

PRIMERA CONFERENCIA

Para comprender cómo se puede definir la psicología es necesario darse cuenta de que la psicología nunca ha existido bajo su propio nombre, excepto en tiempos modernos. Por una u otra razón siempre se ha sospechado de tendencias equivocadas o subversivas de la psicología, ya sean religiosas, políticas o morales, y por lo tanto ha tenido que usar diferentes disfraces.

Por miles de años la psicología existió bajo el nombre de filosofa. En la India todas las formas de Yoga, que son esencialmente psicología, se describen como uno de los seis sistemas de filosofía.Las enseñanzas Sufíes, que ante todo son psicológicas, se consideran en parte religiosas y en parte metafísicas. En Europa, hasta no hace mucho tiempo, en las últimas décadas del siclo diecinueve, muchos tratados sobre psicología eran considerados como filosofa. Y a pesar de que casi todas las subdivisiones de la filosofía, tales como la lógica, la teoría del conocimiento, la ética, la estética, se referían al trabajo de la mente humana o de los sentidos, la psicología era considerada como inferior a la filosofía y como relacionada sólo con los lados más bajos o más triviales de la naturaleza humana.

Paralelamente a su existencia bajo el nombre de filosofía, la psicología existió aún por más tiempo conectada con una u otra religión. Esto no quiere decir que la religión y la psicología alguna vez fueron una y la misma cosa, ni que la conexión entre religión y psicología fuera reconocida. Pero no hay duda de que casi todas las religiones conocidas -por supuesto no me refiero a las falsas religiones modernas- desarrollaron uno u otro tipo de enseñanza psicológica conectada a menudo a cierta práctica, de manera que el estudio de la religión, muy frecuentemente, incluía en sí mismo el estudio de la psicología.

Hay muchos tratados excelentes sobre psicología en la bastante ortodoxa literatura religiosa de diferentes países y épocas. Por ejemplo, en los primeros tiempos del Cristianismo, había bajo el nombre general de Philokalía una colección de libros de diferentes autores, usado en la actualidad en la Iglesia Oriental, especialmente para la instrucción de los monjes.

Durante el tiempo en que la psicología estuvo conectada con la filosofía y la religión, también existía bajo la forma de Arte. La Poesía, el Drama, la Escultura, la Danza, y aun la Arquitectura eran medios de transmisión del conocimiento psicológico. Por ejemplo, las catedrales góticas eran en su sentido primordial tratados de psicología.

En la antigüedad antes de que la filosofía, la religión y el arte adoptaran formas separadas, bajo las cuales las conocemos ahora, la psicología había existido en forma de Misterios, tales como los de Egipto y de la antigua Grecia.

Posteriormente, luego de la desaparición de los Misterios, la Psicología existió en forma de Enseñanzas Simbólicas, las que algunas veces estaban ligadas a la religión de la época y otras no, como en los casos de la astrología, la alquimia, la magia; y entre los más modernos, la Masonería, el Ocultismo y la Teosofía.

Aquí es necesario notar que todos los sistemas psicológicos y doctrinas, tanto los que existen o los que existieron abiertamente como los que fueron ocultos o disfrazados, pueden dividirse en dos categorías principales.

Primero: los sistemas que estudian al hombre tal como ellos lo encuentran, o tal como ellos suponen o lo imaginan ser. La psicología "científica" moderna, o lo que se conoce bajo ese nombre, pertenece a esta categoría.


Segundo: los sistemas que estudian al hombre no desde el punto de vista de lo que es, o de lo que parece ser, sino desde el punto de vista de lo que puede llegar a ser; esto es, desde el punto de vista de su posible evolución.

Estos últimos sistemas son en realidad los originales, o en todo caso los más antiguos, y sólo ellos pueden explicar el origen olvidado y el significado de la psicología.

P. D. Ouspensky, Psicología de la posible evolución del hombre.



domingo, 21 de mayo de 2017

El Santo Planeta del Purgatorio

Ya te he hablado una vez de esas dos leyes cósmicas sagradas fundamentales; trataré ahora de explicártelas un poco más detalladamente.
De la primera ley cósmica sagrada original, la ley del Heptaparaparshinoj sagrado, la ciencia objetiva da la fórmula siguiente:
"El flujo de las fuerzas sigue una linea que se quiebra siempre a intervalos regulares y cuyos extremos se encuentran".
La línea según la cual se expresa esa ley cósmica sagrada presenta siete puntos de desviación, o como todavía se dice, siete "centros de gravedad"; y la distancia que separa dos puntos de desviación o "centros de gravedad" se llama "stopinder del Heptaparaparshinoj sagrado".
El proceso completo de esa ley sagrada, que se ejerce sobre todo cuanto existe, desde su aparición, comprende pues siempre siete "stopinderes".
En cuanto a la segunda ley cósmica original, la del Triamazikamno sagrado, la ciencia cósmica objetiva la formula con estas palabras:
"Todo nuevo surgimiento proviene de surgimientos anteriores por el "jarnel-miatznel", es decir, por una fusión cuyo proceso se realiza así: lo que está arriba se une a lo que está abajo, con el fin de realizar por esa unión lo que es mediano, lo cual se convierte a su vez en lo superior para el inferior siguiente, y en lo inferior para el superior precedente".
Ya te he dicho que ese Triamazikamno sagrado comprende tres fuerzas independientes que se llaman:

la primera, "Surb-Otheos",
la segunda, "Surb-Skiros",
la tercera, "Surb-Athanatos".

La ciencia objetiva llama a esas tres fuerzas santas del Triamazikamno sagrado:
la primera, "Fuerza Afirmativa" o "Fuerza de Impulso", o simplemente "Fuerza Más",
la segunda, "Fuerza negativa", o "Fuerza de Resistencia, o simplemente "Fuerza Menos",
y la tercera, "Fuerza Conciliadora", o "Fuerza de Equilibrio", o también "Fuerza Neutralizante".

En este punto de mis explicaciones, relativas a las leyes fundamentales de "creación del mundo" y de "mantenimiento del mundo", es interesante notar que los seres tri-cerebrales del planeta que te agrada tanto habían comenzado, también ellos,en la época en que las consecuencias de las propiedades del órgano kundabúffer no estaban cristalizadas todavía en su presencia general, a tomar conciencia de las tres fuerzas del Triamazikamno sagrado, que llamaban:

la primera, "Dios el Padre",
la segunda, "Dios el Hijo",
la tercera, "Dios el Espíritu Santo".

En diferentes circunstancias, expresaban el significado oculto de esas Fuerzas y para su esperanza de recibir de ellas la acción bienhechora para su propia individualidad, por medio de las súplicas siguientes:

"Fuentes de divinas
"Alegría, rebeliones y sufrimientos,
"Dirigid vuestra acción sobre nosotros.

o bien:

"Santa Afirmación,
"Santa Negación,
"Santa Conciliación,
"Transmútense en mí,
"Para mi Ser.

o también:

"Dios Santo,
"Dios Fuerte,
"Dios Inmortal,
"Ten piedad de nosotros.

G.I.Gurdjieff, Relatos de Belcebú a su nieto, libro segundo.

martes, 16 de mayo de 2017

Del alma

La mirada de la voluntad es impura y ardiente. El alma de las cosas, la belleza, sólo se nos revela cuando no codiciamos nada, cuando nuestra mirada es pura contemplación. Si miro un bosque que pretendo comprar, arrendar, talar, usar como coto de caza o gravar con una hipoteca, no es el bosque lo que veo, sino solamente su relación con mi voluntad, con mis planes y preocupaciones, con mi bolsillo. En ese caso el bosque es madera, es joven o viejo, está sano o enfermo. Por el contrario, si no quiero nada de él, contemplo su verde espesura con "la mente en blanco", y entonces sí que es un bosque, naturaleza y vegetación; y hermoso.

Lo mismo ocurre con los hombres y sus semblantes. El hombre al que contemplo con temor, con esperanza, con codicia, con propósitos, con exigencias, no es un hombre, es sólo un turbio reflejo de mi voluntad. Le miro, consciente o inconscientemente, con sonoras preguntas que le disminuyen y falsean. ¿Es accesible, o es orgulloso? ¿Me respeta? ¿Puedo influir en él? ¿Sabe algo de arte? Los hombres con quienes tratamos, los vemos a través de mil preguntas semejantes a estas y creemos conocer al ser humano y ser buenos psicólogos cuando conseguimos descubrir en su aspecto, en su actitud y en su conducta aquello que sirve o perjudica a nuestros propósitos. Pero esta convicción carece de valor, y el campesino, el buhonero o el abogado de oficio son superiores, en esta clase de psicología, a la mayor parte de políticos o científicos.

En el momento en que la voluntad descansa y surge la contemplación, el simple ver y entregarse, todo cambia. El hombre deja de ser útil o peligroso, interesante o aburrido, amable o grosero, fuerte o débil. Se convierte en naturaleza; es hermoso y notable como todas las cosas sobre las que se detiene la contemplación pura. Porque contemplación no es examen o crítica, sólo es amor. Es el estado más alto y deseable de nuestra alma: el amor desinteresado.

Hermann Hesse, Mi credo.

martes, 11 de abril de 2017

La extraña vida de Iván Osokin

En la casa del mago

Iván Osokin va a la casa de un mago a quien ha conocido desde hace algún tiempo. Él es un buen mago, y siempre tiene excelente brandy y cigarros.

Osokin y el mago se sientan al fuego.
Un cuarto espacioso, ricamente decorado en cierta forma a la manera oriental. El piso está cubierto con preciosas y viejas alfombras persas, chinas, y de Bokhara. Las altas ventanas tienen cortinas con antiguos brocados de bellos dibujos. Mesas y sillas de ébano tallado. Figuras de bronce de dioses indios. Libros indios con hojas de palma.

En un nicho una figura sentada, graciosa y casi viviente de Kwan-Yin. Un gran globo celeste sobre una mesita lacada de rojo. Sobre una pequeña mesita de marfil labrada cerca de la silla del mago, está un reloj de arena. En la parte posterior de la silla, está sentado un negro gato siberiano, viendo el fuego.

El mago mismo, un anciano encorvado con una aguda y penetrante mirada, está todo vestido de negro, y usa un pequeño cucurucho sobre su cabeza. Sostiene en su mano una delgada varita persa incrustada con turquesas.

Osokin está sombrío. Fuma un cigarro y no dice nada.

En el momento en que está particularmente sumido en sus pensamientos, el mago habla.
"Mi querido amigo, tú lo sabías desde antes".

Osokin se reanima y lo mira.

"¿Cómo sabe usted lo que estoy pensando?"

"Yo siempre sé lo que estás pensando".

Osokin inclina la cabeza.

"Sí, yo sé que ahora no puede remediarse", dice. "Pero si únicamente pudiera retroceder unos cuantos años de este miserable tiempo, que ni siquiera existe, según usted mismo dice siempre. Si únicamente pudiera tener de nuevo las oportunidades que la vida me ofreció y que rechacé.

Si únicamente pudiera hacer las cosas en una forma diferente..."

El anciano continúa sentado observándolo, meneando la cabeza, se voltea y observa el correr de la arena.

"Todo puede hacerse retroceder", dice. "Pero sin embargo, de nada servirá".

Osokin, sin escuchar y completamente sumergido en sus propios pensamientos, continúa: "Si únicamente hubiera sabido a donde iba a parar. Pero creía tanto en mí mismo, creía en mi propia fortaleza. Quería seguir mi propio camino. No tenía miedo de nada. Desprecié todo lo que la gente valora y nunca miré atrás. Pero ahora daría la
mitad de mi vida por regresar y ser como las otras personas".

Se levanta y camina de un lado a otro del cuarto.

El anciano continúa observándolo, meneando la cabeza y sonriendo. Hay en su mirada alegría e ironía -no una ironía sin benevolencia, sino llena de compasión y de piedad, como si le hubiera gustado ayudarle y no pudiese.

"Siempre me he reído de todo", continúa Osokin, "y aún he gozado en romper mi vida. Me sentía más fuerte que otras personas. Nada me podía doblegar, nada podía hacerme sentir derrotado. No estoy derrotado. Pero no puedo luchar más. Estoy metido en una especie de fango. No puedo hacer un solo movimiento. ¿Me entiende usted? Tengo que permanecer inmóvil y ver cómo me consumo".

El anciano se sienta y lo mira.

"¿Cómo has llegado a esto?" dice.

"¿Cómo? Usted sabe tanto sobre mí, que esto debe saberlo muy bien. Fui arrojado a la ventura cuando me expulsaron de la escuela. Eso solo cambió toda mi vida. En razón de eso perdí el contacto con todo. Por ejemplo, con mis condiscípulos: algunos todavía están en la universidad: otros se han graduado, pero cada uno de ellos tiene sus pies sobre la tierra. He vivido diez veces más que lo que ellos han vivido, sé más, he leído y visto cien veces más que ellos, y sin embargo, soy un hombre a quién la gente trata con condolencia".


"¿Y eso es todo?" pregunta el anciano.

"Sí, todo- aunque no completamente. Tuve otras oportunidades, pero una después de otra las dejé pasar. La primera fue la más importante. Qué terrible es que casi sin entenderlo o sin intención, cuando aún somos jóvenes, para enterarnos de qué resultado puedan tener, hacemos cosas que afectan nuestra vida entera y cambian todo nuestro futuro. Lo que hice en la escuela fue realmente una broma: estaba aburrido. Si hubiera sabido y comprendido a donde me llevaría, ¿cree usted que lo hubiera hecho?"

El anciano mueve su cabeza asintiendo.

"Sí, lo habrías hecho", dice.

"¡Nunca!"

El anciano ríe.
Osokin continúa caminado de un lado a otro del cuarto, luego se detiene y habla de nuevo.

"Y después, ¿por qué reñí con mi tío? El viejo estaba muy bien dispuesto hacia mí, pero fue como si lo provocara a propósito al desaparecer por días enteros en los bosques con la muchacha, su pupila. Es cierto, Tenechka era extraordinariamente dulce, y yo sólo tenía dieciséis años y nuestros besos tan bellos. Pero el viejo se ofendió mortalmente cuando nos sorprendió besándonos en el comedor.

¡Qué tonto era todo eso! Si hubiera sabido las consecuencias, ¿cree usted que no me hubiera detenido?"

El mago rió de nuevo. "Lo sabías", dice.

Osokin se queda sonriendo como si estuviera viendo y recordando algo muy lejano.

"Puede ser que lo haya sabido", dice. "Únicamente que me parecía entonces tan excitante. Pero por supuesto no debía haberlo hecho, y si hubiera sabido claramente lo que ocurriría, con toda seguridad me hubiera alejado de Tenechka".

"Lo sabías muy bien", dice el anciano. "Piensa y lo verás".

"Por supuesto que no", dice Osokin. "La dificultad mayor consiste en que nunca sabemos en verdad lo que va a venir. Si supiéramos definitivamente lo que resultaría de nuestras acciones ¿cree usted que haríamos lo que hacemos?"

"Tú siempre sabes", dice el anciano viendo a Osokin.

"Un hombre puede no saber lo que resultará como consecuencia de las acciones de otras personas o como resultado de causas desconocidas pero él siempre sabe todos los resultados de sus propias acciones".

Osokin se pierde en sus pensamientos y una sombra cruza su rostro.

"Puede ser", dice, "que algunas veces haya barruntado los acontecimientos. Pero uno no puede tomar esto como una ley...Y además siempre me acerqué a la vida de una manera muy diferente a como lo hacen otras personas".

El mago sonríe. "Aún no me he encontrado a un hombre", dice, "que no esté convencido que se acerca a la vida en una forma muy diferente a como lo hacen otras personas".

P.D.Ouspensky





miércoles, 29 de marzo de 2017

Las moradas filosofales



"Empezaba a quedarme dormido a la sombra, nos dice, cuando percibí en el aire un pájaro maravilloso que planeaba sobre mi cabeza; se sostenía por un movimiento tan ligero y tan imperceptible que dudé varias veces si se trataba de un pequeño universo balanceado por su propio centro. Descendió poco a poco, y, finalmente se acercó tanto a mí que mis ojos solazados quedaron completamente colmados de su imagen. Su cola parecía verde, su estómago, de un azul esmaltado, sus alas encarnadas, y su cabeza de púrpura hacía brillar, al agitarse, una corona de oro cuyos rayos brotaban de sus ojos. Voló durante mucho tiempo en la nube, y yo permanecía tan atento a todo lo que estaba sucediendo, que mi alma parecía replegada y concentrada tan sólo en la operación de ver, sin escuchar, sin poder oír que el pájaro hablaba mientras cantaba. No obstante, saliendo poco a poco de mi éxtasis, pude distinguir claramente las sílabas, las palabras y el discurso que articulaba. He aquí pues, tal como lo recuerdo, los términos con los que tejió su canción:

"Sois extranjero, silbó el pájaro muy amigablemente, y nacisteis en un Mundo del que yo soy originario. Esta propensión secreta que nos hace conmover por nuestros compatriotas, es el instinto que me impulsa a querer que sepáis mi vida...


"Veo que estáis ansioso por saber quien soy. Soy aquél que entre vosotros llamáis Fénix. En cada mundo sólo hay uno a la vez, que habita en él durante un periodo de cien años, pues transcurrido un siglo, cuando sobre alguna montaña de Arabia ha puesto un gran huevo entre los carbones de su hoguera, para la que ha escogido ramas de aloe, de canela y de incienso, levanta su vuelo y se dirige hacia el Sol, la patria hacia la que su corazón ha aspirado durante mucho tiempo. Ya antes había realizado grandes esfuerzos para este viaje, pero la pesadez de su huevo, cuyas cáscaras son tan espesas que es necesario un siglo para empollarlo, retrasó siempre su empresa.

De Cyrano Bergerac, El Otro Mundo.

lunes, 20 de marzo de 2017

Textos presocráticos

Heráclito

Fragmentos

I
Sexto Empírico, Adversus mathematicos, VII, 132
Aunque este Logos existe siempre, los hombres son incapaces de comprenderlo, lo mismo antes de oír hablar de él que después que han oído hablar de él la primera vez. En efecto, aun sucediendo todas las cosas según este Logos, parecen no tener ninguna experiencia de él, aunque reconocen por experiencia palabras y hechos como los que yo expongo, cuando distingo cada cosa según su naturaleza y explico como es.
Pero a los demás hombres, tanto les pasan desapercibidas cuantas cosas hacen de dormidos, como les pasan inadvertidas cuantas hacen despiertos.


II
Sexto Empírico, Adversus mathematicos, VII, 133
Por consiguiente es necesario seguir lo que es común. Pero, siendo el Logos común, la mayoría vive como si tuviera una inteligencia particular.


III
Aecio, II, 21, 4
El sol tiene el tamaño de un pie humano.


IV
Alberto Magno, De Vegetabilus, VI, 401
Si la felicidad residiera en los placeres del cuerpo, proclamaríamos felices a los bueyes cuando encuentran para comer arvejas amargas.


XVIII
Clemente, Stromateis, II, 17, 4
Si uno no espera lo inesperado, no lo encontrará, que es difícil de encontrar e inaccesible.



XX
Clemente, Stromateis, III, 14, 1
Una vez nacidos quieren vivir y tener su muerte, o, más aún, descansar, y dejan hijos para producir nuevas muertes.


XXVI
Clemente, Stromateis, IV, 141, 2
El hombre enciende una luz para sí mismo en la noche, cuando cierra sus ojos muriendo [a esta vida], pero mientras está vivo, al dormir, con sus ojos cerrados parece un muerto, y estando despierto parece dormido.


XXIX
Clemente, Stromateis, V, 59, 4
Hay una sola cosa que los mejores prefieren a todas las demás: la gloria eterna a lo que es perecedero. Pero la mayoría se harta como las bestias.


XXX
Clemente, Stromateis, V, 104, 2
Este mundo, el mismo para todos los seres, no fue creado por hombres ni por dioses, sino que fue, es y será fuego siemprevivo, que se enciende con medida y se apaga con medida.



LVII
Hipólito, Refutatio, IX, 10, 2
Maestro de la mayoría fue Hesíodo. Creen que sabía muchísimas cosas; él, que no sabía distinguir el día de la noche. En efecto, una sola cosa son.


domingo, 12 de marzo de 2017

Todo animal trabaja de acuerdo a su constitución

Todo animal trabaja de acuerdo a su constitución. Un animal trabaja más, otro menos, pero todos trabajan tanto como le es natural a cada uno. Nosotros también trabajamos; entre nosotros, unos son más capaces para trabajar, otros menos. Quienquiera que trabaje como buey es inútil y quienquiera que no trabaje es igualmente inútil. El valor del trabajo no reside en la cantidad sino en la calidad. Por desgracia, debo decir que no toda nuestra gente trabaja lo suficientemente bien en lo que respecta a calidad. Sin embargo, ojalá que el trabajo que han hecho hasta ahora les sirva de remordimiento. Si sirve como causa de remordimiento, será útil, si no, no sirve para nada.

Todo animal, como ya se ha dicho, trabaja de acuerdo con la clase de animal que es. Cierto animal -digamos, un gusano- trabaja sólo mecánicamente, no se puede esperar más de él. No tiene otro cerebro que el mecánico. Otro animal trabaja y se mueve únicamente por el sentimiento, tal es la estructura de su cerebro. Un tercero percibe el movimiento, que es llamado trabajo, sólo a través del intelecto y no se puede exigir nada más de él, ya que no tiene otro cerebro; no puede esperarse nada más, puesto que la naturaleza lo creó con esta clase de cerebro.

Así pues, la calidad del trabajo depende del cerebro que haya en él. Cuando consideramos las diferentes clases de animales, encontramos que hay animales unicerebrales, bicerebrales y tricerebrales. El hombre es un animal tricerebral. Pero a menudo sucede que aquel que tiene tres cerebros debe trabajar, digamos, cinco veces más que el que tiene dos cerebros. El hombre ha sido creado de tal manera que se exige más trabajo de él de lo que puede producir según su constitución. No es culpa del hombre, sino culpa de la naturaleza. El trabajo tendrá valor sólo cuando un hombre dé hasta el límite de su posibilidad. Normalmente, en el trabajo del hombre se necesita la participación del sentimiento y del pensamiento. Si falla una de estas funciones, la calidad de su trabajo estará en el mismo nivel de quien trabaja con dos cerebros. Si un hombre quiere trabajar como hombre, debe aprender a trabajar como hombre. Es fácil precisar esto -tan fácil como distinguir un animal y un hombre- y pronto aprenderemos a verlo. (...)

Digo que hasta ahora ustedes no han estado trabajando como hombres; pero existe una posibilidad de aprender a trabajar como hombres. Trabajar como un hombre significa que un hombre siente lo que hace, y piensa por qué y para qué lo hace, cómo lo está haciendo ahora, cómo debería haberlo hecho ayer y cómo hoy, cómo tendría que hacerlo mañana y cómo en general es mejor hacerlo -y si hay una forma mejor. Si un hombre trabaja correctamente logrará hacer su trabajo cada vez mejor. Pero cuando una criatura bicerebral trabaja, no hay diferencia alguna entre su trabajo de ayer, de hoy y de mañana.

(...) Cada uno debe trabajar para sí mismo, ya que otros no pueden hacer nada por él. Si uno puede hacer, digamos, un cigarro como un hombre, uno ya sabe cómo hacer una alfombra. Al hombre le es dado todo el aparato necesario para hacer cualquier cosa. Todo hombre puede hacer cualquier cosa que otros pueden hacer. Si uno puede, todos pueden. El genio, el talento, todo eso es un disparate. El secreto es bien sencillo; hacer las cosas como un hombre. Quien puede pensar y hacer las cosas como un hombre, puede, de inmediato, hacer igualmente bien una cosa como otro que la ha estado haciendo durante toda su vida, pero no como hombre. Lo que uno ha tenido que aprender durante diez años, otro lo aprende en dos o tres días y, entonces, lo hace mejor que aquel que pasó su vida haciéndolo. He conocido gente que, antes de aprender, trabajaron toda su vida pero no como hombres; pero, cuando aprendieron, fácilmente podían hacer tanto el trabajo más fino como el más burdo, trabajo que nunca antes habían visto siquiera. El secreto es pequeño y muy fácil: uno debe aprender a trabajar como un hombre. Y esto sucede cuando un hombre hace una cosa y, al mismo tiempo, piensa en lo que está haciendo y estudia cómo debería hacerse y mientras lo hace, se olvida de todo: de su abuela, su abuelo y de su cena.

G.I.Gurdjieff, Perspectivas desde el mundo real, Prieure, 17 de enero, 1923.





lunes, 6 de marzo de 2017

El cielo en su conjunto representa un único hombre

59. El cielo representa un solo hombre. Aún esto es un misterio en el mundo, pero en los Cielos resulta algo evidente. Si careciesen del conocimiento de este principio común, habría un gran número de ideas que no entrarían en la mente de los ángeles. Sabiendo que todos los Cielos representan con el conjunto de sus sociedades un solo hombre,denominan al Cielo "el hombre inmenso u hombre divino". Es divino, ya que el soplo divino del Señor constituye el Cielo.
60. Las cosas celestes y espirituales están constituidas y conjuntadas en esta imagen del hombre. Todo aquel que no tenga una idea exacta de lo que es lo espiritual y lo celeste, no puede razonar correctamente acerca de las cosas. Algunos piensan que sólo la materia constituye al hombre, cuando en realidad es lo más superficial en él. El hombre es hombre no por estar constituido por materia, sino por su capacidad para comprender la verdad y desear el bien. Los cuerpos han sido conformados para estar al servicio de esta voluntad y para desarrollar ciertas tareas sobre la Tierra. El cuerpo no hace nada por sí mismo, sino que actúa mediante la voluntad. El intelecto y la voluntad actúan, no el cuerpo. De acuerdo a estas facultades, el hombre es espiritual. El Cielo, por eso y en ese sentido, puede compararse a un hombre, en la forma más grande y más perfecta.
61. Los ángeles consideran al hombre desde el punto de vista espiritual, y en consecuencia,no atienden a aquello que el hombre hace a través del cuerpo, sino que se detienen a contemplar la voluntad que anima este cuerpo. Para ellos, esta voluntad es el hombre mismo.
62. Sin embargo, los ángeles no ven todo el Cielo bajo la forma de un hombre, ya que el Cielo en su conjunto no puede ser visto por ningún ángel. Únicamente el Señor tiene la visión completa, ya que puede ver todas las cosas en su interioridad y profundidad.
63. Al tener el Cielo una forma humana, es guiado por el Señor como un solo hombre, y por tanto, como una sola cosa. El hombre está conformado por una infinita cantidad de cosas diversas: miembros, órganos, vísceras, fibras, nervios, vasos sanguíneos; no obstante, cuando un hombre actúa, actúa como es: una única entidad. Así ocurre en el Cielo bajo la guía y la dirección del Señor.
64. Aquellos que están en el Cielo constituyen una sola entidad, no por sí mismos, sino gracias al Señor, ya que lo consideran lo Único, Aquel del que todo procede y el reino que es preciso servir. Esto se encuentra claramente explicado en las palabras del Señor: "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todo el resto os será dado por añadiduría". (...)
65. Dado que el cielo representa un solo hombre, el hombre divino-espiritual en su forma más perfecta, de aquí resulta que -tal como ocurre con el hombre- el Cielo posee diferentes miembros, nombrados de diversas maneras. Los ángeles saben en qué miembros se encuentran las diferentes sociedades. En términos generales, el Cielo supremo o tercer Cielo, conforma la cabeza hasta el cuello; el Cielo intermedio o segundo Cielo, configura el tronco y llega hasta las rodillas, y el último o primer Cielo, conforma los pies y los brazos hasta los dedos. Esto explica, por qué existen tres Cielos.
66. Los espíritus que se encuentran fuera del Cielo se quedan estupefactos cuando se dan cuenta de que el Cielo se encuentra arriba y abajo, ya que creen -como los hombres en la Tierra- que el Cielo está sólo en lo alto. Evidentemente, no saben que la situación de los Cielos es semejante a la de los miembros, de los órganos y de las vísceras del hombre, que están repartidas por todo el cuerpo. De esta ignorancia se deriva la confusión de sus ideas.

Emanuel Swedenborg, Cielo e infierno.

domingo, 26 de febrero de 2017

El hombre

El mundo astronómico que observamos desde nuestro planeta se nos aparece así porque vemos el cuerpo del Universo desde el interior. Y no lo captamos en su conjunto, porque nuestras observaciones están hechas en nuestra propia escala, y esta, en relación al conjunto, es infinitesimal. Lo que nos confunde son las distancias entre los astros, hogares de materia viviente, parcelas del organismo universal. Vistas bajo una perspectiva interna, nos parecen inmensas. Sin embargo, la densidad del Universo en su conjunto es análoga a la de nuestro cuerpo.

El hombre, en el Universo, es semejante a un microorganismo en el cuerpo humano. Si pudiéramos transformarnos en microbios, veríamos a nuestro cuerpo desde el interior, como el cielo estrellado guarnecido de las galaxias que son nuestros órganos. Si por el contrario pudiéramos volvernos inmensos y ver el Universo en su propia escala, lo veríamos como un cuerpo viviente.

Boris Mouravieff, ciclo exotérico.

domingo, 19 de febrero de 2017

Miedos- identificación

Algunas veces el hombre se pierde en pensamientos que dan vueltas y que regresan una y otra vez a la misma cosa, al mismo desagrado, que él anticipa y que no sólo no acontecerá sino que no puede suceder en realidad.

Estos presentimientos de futuros desagrados, enfermedades, pérdidas y situaciones difíciles, a menudo se adueñan de un hombre a tal punto que se convierten en un soñar despierto. La gente deja de ver y oír lo que realmente pasa, y si alguien logra probarles que sus presentimientos y miedos eran infundados en un caso particular, hasta sienten una cierta desilusión, como si así fueran privados de una agradable esperanza.

Muy a menudo un hombre que lleva una vida culta, en un medio culto,no se da cuenta de cuán grande es el papel que los miedos desempeñan en su vida. Tiene miedo de todo; miedo de sus sirvientes, miedo de los hijos de su vecino, del portero de la entrada, del vendedor de periódicos de la esquina, del chófer del taxi, del dependiente de la tienda, del amigo que ve en la calle y al que trata de adelantarse discretamente para pasar inadvertido. Y a su vez, los niños, los sirvientes, el portero, etcétera, tienen miedo de él.

Esto es así en tiempos ordinarios y normales, pero en tiempos tales como los que estamos atravesando ahora, este miedo que penetra todo se vuelve claramente visible.

No es una exageración decir que una gran parte de los sucesos del año pasado, están basados en el miedo y son resultados del miedo.

El miedo inconsciente es un rasgo muy característico del sueño.

El hombre es poseído por todo lo que le rodea, porque nunca puede mirar con suficiente objetividad su relación con su medio ambiente.
Nunca puede hacerse a un lado, y mirarse a sí mismo junto con todo aquello que lo atrae o lo repele en el momento. Y a causa de esta incapacidad está identificado con todo.
Esto también es un rasgo del sueño.

Usted empieza una conversación con alguien, con el propósito definido de obtener alguna información de él. Para lograr este propósito, nunca debe dejar de observarse, de recordar lo que quiere, de hacerse a un lado, y mirarse a sí mismo y al hombre con el cual está hablando. Pero no lo puede hacer. Nueve de cada diez veces se identificará con la conversación, y en vez de obtener la información que quiere, se encontrará diciéndole cosas que no tenía la intención de decir.

La gente no tiene idea hasta qué punto es arrastrada por el miedo. Este miedo no es fácilmente definible. En la mayoría de los casos es miedo a situaciones embarazosas, miedo de lo que otro pueda pensar. Hay momentos en que este miedo se vuelve casi una obsesión.

G.I.Gurdjieff, Perspectivas desde el mundo real. Essentuki, 1917.

viernes, 3 de febrero de 2017

Ante la duda, confía en la acción del universo

Mucha gente venía a visitar a Abu Salish de Marrakech, en cuya tienda se vendían las alfombras más finas de Persia, tapetes de seda china y cinturones de bodas bordados de pájaros y frutos de Pakistán.
A pesar de estar casi ciego, por una recalcitrante diabetes, Abu Salish, que había aprendido fragmentos íntegros del Zohar en su infancia, desgranaba en voz alta versículos bíblicos y dándoles cien vueltas los comentaba de arriba abajo y de abajo arriba, de derecha a izquierda y del centro a los extremos. Cada vez que alguien le preguntaba por qué siempre hacía el mismo juego o volvía sobre las mismas frases, con una sonrisa irónica contestaba:
-Lo importante es el punto de vista, el ángulo de observación. La tierra hace uso de sus estaciones para conocer sus matices, pero por debajo de sus huesos de piedra permanece igual a sí misma. Lo que cambia se llama libertad; lo que permanece se llama constancia. Si somos constantes a pesar de cambio y, además, cambiamos con constancia, nada hay que nos sea imposible.
Su nieto menor servía el te en minúsculos vasos que sonaban a música cuando las cucharillas revolvían el azúcar, y luego, si no estaba demasiado fatigado, con un cuarto o menos de su visión total, Abu Salish, el judío albino, leía en las minúsculas hebras de té del fondo de los vasos el destino de sus consultantes. De joven, como mercader, había viajado mucho cruzando desiertos y mares, pero cuando descubrió el silencio que emanaban cien o doscientas alfombras juntas, comprendió que ese era su lugar; una tienda repleta de lanas tejidas que simulan el Paraíso o jardines de algodón tan diminutos y flexibles que caben en el pañuelo que contiene un estornudo.
-Ante la duda- era una de sus frases favoritas-, confía en la acción del universo. Deja que sea él quien haga lo que tú no puedes hacer.
-¿Acaso el universo es un quien, abuelo? -le preguntó una vez su nieto.
-En todo caso no es solamente un qué- le contestó Abu Salish.

Mario Satz, La palmera transparente.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Demian

En nuestro siguiente encuentro, el organista me dio una explicación.
- Acostumbramos a trazar límites demasiado estrechos a nuestra personalidad. Consideramos que solamente pertenece a nuestra persona lo que reconocemos como individual y diferenciador. Pero cada uno de nosotros está constituido por la totalidad del mundo; y así como llevamos en nuestro cuerpo la trayectoria de la evolución hasta el pez y aun más allá, así llevamos en el alma todo lo que desde un principio ha vivido en las almas humanas. Todos los dioses y demonios que han existido, ya sea entre los griegos, chinos o cafres, existen en nosotros como posibilidades, deseos y soluciones. Si el género humano se extinguiera con la sola excepción de un niño medianamente inteligente, sin ninguna educación, este niño volvería a descubrir el curso de todas las cosas y sabría producir de nuevo dioses, demonios, paraísos, prohibiciones, mandamientos y viejos y nuevos testamentos.
-Bien - objeté yo-, ¿dónde queda entonces el valor del individuo? ¿Para qué nos esforzamos si ya llevamos todo acabado en nosotros mismos?
-¡Alto! -exclamó violentamente Pistorius-. Hay una gran diferencia entre llevar el mundo en sí mismo y saberlo. Un loco puede tener ideas que recuerden a Platón, y un pequeño y devoto colegial del instituto de Herrnhut puede recrear las profundas conexiones mitológicas que aparecen en los gnósticos o en Zoroastro. ¡Pero él no lo sabe! Mientras no lo sepa es como un árbol o una piedra; en el mejor de los casos, como un animal. En el momento en que tenga la primera chispa de conciencia, se convertirá en un hombre. ¿No irá usted a creer que todos esos bípedos que andan por la calle son hombres solo porque anden derechos y lleven a sus crías nueve meses dentro de sí? Muchos de ellos son peces u ovejas, gusanos o ángeles; otros son hormigas, y otros abejas. En cada uno existen las posibilidades de ser hombre; pero sólo cuando las vislumbra, cuando aprende a hacerlas conscientes, por lo menos en parte, estas posibilidades le pertenecen.

Hermann Hesse.