domingo, 22 de octubre de 2017

Gitanjali

IX

¡Loco, que quieres llevarte sobre tus propios hombros! ¡Mendigo, que vienes a pedir limosna a tu propia puerta!
Confía tu carga en las manos de aquel que puede llevarlo todo, y no mires hacia atrás con nostalgia.
Tu deseo apaga la llama de la lámpara en cuanto la toca con su aliento. El deseo es profano- no aceptes los dones que procedan de sus manos impuras. Acepta sólo lo que te sea ofrecido con amor sagrado.


X

Esta es tu peana, y tus pies descansan donde viven los más pobres, los más humildes y los extraviados.
Cuando quiero postrarme ante ti, mis reverencias no pueden llegar al fondo donde descansan tus pies entre los más pobres, los más humildes y los extraviados.


XI

¡Cesa en tus salmos, tus cantos y tus rosarios! ¿A quién estás adorando en este rincón de templo silencioso y solitario, de puertas cerradas? ¡Abre tus ojos y mira cómo tu dios no es ya el de antaño!.
Se encuentra donde el labrador cultiva la tierra dura, y donde el peón caminero rompe la grava. Con ellos está, bajo el sol y la lluvia, y sus vestidos están cubiertos de polvo. Despójate de tu manto litúrgico y desciende como Él hasta el polvo de la tierra.
¿Liberación? ¿Dónde encontrarla? Nuestro dueño se impuso a sí mismo los deberes de la creación y se ató para siempre jamás a nosotros.
¡Despierta de tu meditación, y basta ya de flores y de incienso! ¿Qué importa que tus vestidos se rasguen y se manchen? Ve hacia él, y permanece a su lado en el trabajo y el sudor de tu frente.

Rabindranath Tagore, Poesías.

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