domingo, 21 de febrero de 2016

Sobre la Piedra Filosofal

Capítulo primero

Aristóteles, en el primer libro de los Meteoros, enseña que es bueno y loable
buscar por medio de investigaciones profundas la causa primera que dirige el admirable concierto de las causas segundas, y los sabios, viendo efectos en todas las cosas,
llegan a escrutar las causas ocultas en ellas.
Vemos pues como los cuerpos celestes ejercen una marcada acción sobre los elementos y por la sola virtud de la materia de un solo elemento, ya que de la materia del agua, por ejemplo, pueden extraerse las modalidades aeriforme e igniforme.
Todo principio natural de actividad produce, mientras dura la acción, una multiplicación de sí mismo, como el fuego comunicado a la madera, extrae de esta madera una cantidad mayor de fuego.
Hablaremos pues aquí de los agentes más importantes que existen en la naturaleza.
Los cuerpos supracelestes se presentan siempre a nuestros ojos, revestidos de la forma material de un elemento, pero no participan de la materia de este elemento, y estas esferas son de una esencia mucho más simple y sutil, que las apariencias concretas
de las mismas son los que nosotros percibimos solamente. Y Rogerius ha expresado
muy bien esto: Todo principio de actividad, dice, ejerce su acción por su propia similitud, ésta última al transformarse al mismo tiempo en principio pasivo receptor, pero sin diferir específicamente del principio activo que la ha engendrado...
... En efecto, el hombre no puede actuar por la multiplicación de su similitud
como actúa por su propia voluntad, ya que la complejidad de su ser le obliga
siempre a cumplir una pluralidad de acciones. Esta es la razón, como prueba Rogerius
en el libro de Influentus, por la que si el hombre pudiera, al contrario, producir como el fuego una acción poderosa a través de su similitud, no habría ninguna duda
que su especie sería verdaderamente un hombre, de donde se podría deducir que la similitud multiplicada del hombre no sería completamente un hombre, estando situada por encima de la especie.

Santo Tomás de Aquino
Extracto del libro contemporaneo de los muertos, de E. J. Gold.


Los síntomas-


Tierra hundiéndose en agua. Una sensación profunda e incesante de presión incrementándose lentamente, de ser atraído inexorablemente hacia abajo en un charco de mercurio o plomo, de derretirse dentro de la tierra.


Agua hundiéndose en fuego. Una sensación de frialdad húmeda como si uno hubiera sido repentinamente sumergido en agua helada; empieza con un estremecimiento incontrolable, mezclándose gradualmente en una atmósfera irrespirablemente caliente y opresivamente calmada.


fuego hundiéndose en aire. Una sensación de estar justo al borde de la explosión, dando paso a una total dispersión de uno mismo.


Aire pasando a la luz clara. Un sentimiento de estar totalmente en paz, totalmente solo, completamente fuera del espacio y tiempo, libre de toda necesidad; un sentido repentino, poderoso y emocionante de conocimiento profundo e irónico recorre a través del sí mismo; pero este conocimiento grandioso, profundo, majestuoso y todo-abarcante, no parece referirse a nada en particular.


Confrontando la luz clara-


Ahora yo estoy confrontando la luz clara de la realidad objetiva. Nada está sucediendo, nada ha sucedido nunca, ni sucederá jamás. Mi sentido presente del yo, el viajero, es el vacío mismo, sin cualidades ni características. Yo me recuerdo a mí mismo como el viajero,cuya naturaleza más profunda es la Luz Clara misma; yo soy uno; no hay otro. Yo soy la vacuidad del vacío, el eterno no nacido, el no creado, ni real ni irreal. Todo de lo que he sido consciente es de mi propio juego de consciencia, una danza de luz, patrones de luz girando en extensión infinita, infinidad interminable, el Absoluto mas allá del cambio, de la existencia, de la realidad. Yo, el viajero, soy inseparable de la luz clara; yo no puedo nacer, morir, existir o cambiar. Yo sé que esta es mi verdadera naturaleza.

Segundo estadio del viaje en las macrodimensiones del laberinto-

Éste es el estadio en el que comienzan las visiones del laberinto, durante las primeras fases de la disolución de la consciencia de primate. Mientras mi atención de viajero llega a liberarse de la oclusión e identificación con la máquina biológica humana, veré la Luz Clara del vacío manifestándose como la cara del amado, la visión desvelada de la realidad. Esto es lo que significa la expresión: la muerte viene como un amante.

Aunque debo haberme perdido la Luz Clara primaria y secundaria-o no estaría escuchando más instrucciones-la liberación espontanea todavía es posible, aunque mientras bajo en espiral, llega a ser progresivamente menos probable en éste, el segundo estadio de mi viaje en el laberinto.

Mi porción de alimento es regalada;el cuerpo es despojado de sus ropas, y preparado para ser amortajado,la cama es limpiada, el dormitorio barrido, mi sobrino idiota se ha hecho cargo del negocio, mi caeta favorita de Elvis, y mi taza favorita de café se han donado a la cruz roja, y amigos y parientes están por ahí observando todo esto sin hacer nada. Bueno, no exactamente nada. Nos están limpiando de tapas y ensaladilla.

Me asaltan sonidos, luces y radiaciones asombrosas y espantosas. La fatiga, el terror y el agotamiento son algunas reacciones que podría sentir;pero si me relajo, estas reacciones pasarán.


http://www.la-colmena.org/page106.htm

sábado, 20 de febrero de 2016

Soledad

Después de haber caminado cincuenta verstas por el camino real, entré por unos caminos de campo, más solitarios y propios a la lectura. Durante un tiempo fui vagando por los bosques; de cuando en cuando encontraba una aldea. Con frecuencia, me quedaba todo el día
en el bosque leyendo la Filocalía, en la que encontraba admirables y profundas enseñanzas. Mi corazón se inflamaba en deseos de unirse con Dios mediante la
oración interior, que yo me esforzaba en estudiar y descubrir en la Filocalía. Al mismo tiempo, estaba triste por no haber podido hallar un abrigo donde poder
entregarme a la lectura en paz y sin distracciones en otras cosas.
Por esa época, leía también mi Biblia y veía que empezaba a entenderla mejor;
encontraba en ella menos pasajes oscuros. Razón tienen los Padres al decir que la
Filocalía es la llave que descubre los misterios encerrados en las Escrituras.
Bajo su dirección, comencé a comprender el sentido oculto de la palabra de Dios;
descubrí lo que significan el hombre interior oculto en el corazón,la verdadera oración: la adoración en espíritu el Reino de Dios dentro de nosotros, la interseción del Espíritu Santo, entendí el sentido de estas palabras:
Vosotros estáis en mi, dame tu corazón, revestíos del Señor Jesucristo, los desposorios del Espíritu en nuestros corazones, la invocación: ¡Abba, Padre!, y otras muchas cosas. Cuando oraba en lo más profundo de mi corazón, todas las cosas que me rodeaban aparecíanme bajo un aspecto encantador: árboles, hierbas, aves, tierra, aire, luz, todas parecían decirme que existen para el hombre y que dan testimonio del amor de Dios. Así llegué a comprender aquello que la Filocalía llama "el conocimiento
del lenguaje de la creación", y veía cómo es posible conversar
con las criaturas de Dios.
El peregrino ruso, anónimo ?

viernes, 19 de febrero de 2016

Fragmentos...

_¿Cómo define usted la conciencia?
-La conciencia es indefinible, dije yo. Y, en efecto, ¿cómo podría definirse siendo
cualidad interior? Con los medios ordinarios de que disponemos es imposible
establecer la presencia de la conciencia en otro hombre. No la conocemos sino en nosotros
mismos.
_¡Palabrería científica habitual! dijo G. Ya es tiempo de que se libere de toda esa sofística. No hay sino un punto justo en lo que ha dicho: es que usted no puede conocer la conciencia sino en usted mismo. Pero fíjese bien, usted no puede
conocerla sino cuando la tiene. Y cuando no la tiene, no puede reconocer, en ese mismo momento, que no la tiene, sólo más tarde podrá hacerlo. Quiero decir que cuando vuelva,
usted podrá ver que ella ha estado ausente durante largo tiempo y recordar el momento en que desapareció o aquel en que volvió a aparecer. Podrá también determinar los momentos en que se encuentra más cerca o más lejos de la conciencia. Pero al observar en usted mismo las apariciones y desapariciones de la conciencia verá inevitablemente un hecho que nunca ve, del cual jamás se ha dado cuenta, y es que los momentos de conciencia son muy cortos y están separados los unos de los otros por largos intervalos de completa
inconsciencia, durante los cuales su máquina trabaja de forma automática. Verá que puede
pensar, sentir, actuar, hablar, trabajar, sin estar consciente . Si usted
aprende a ver en usted mismo los momentos de consciencia y los largos periodos
de mecanicidad, verá en los otros, con la misma certidumbre, en qué momentos son conscientes de lo que hacen y en qué momentos no lo son.

P. Ouspensky

Consuelo para el demonio

Una antigua leyenda cristiana:

Cuando el hijo de Dios fue clavado
en la cruz y murió, descendió inmediatamente
a los infiernos y liberó a todos los pecadores
que allí sufrían tormentos.

Y el demonio se afligió y lloró, porque
creía que ya no conseguiría mas
pecadores para el infierno.

Entonces Dios le dijo:"No llores,
porque yo te enviaré a todos aquellos
que son unos hipócritas y se complacen
en la condenación de los pecadores. Y el infierno
volverá a llenarse una vez mas.
Hasta que yo vuelva".


Anthony de Mello s.j. El cant de l´ocell