viernes, 19 de febrero de 2016

Fragmentos...

_¿Cómo define usted la conciencia?
-La conciencia es indefinible, dije yo. Y, en efecto, ¿cómo podría definirse siendo
cualidad interior? Con los medios ordinarios de que disponemos es imposible
establecer la presencia de la conciencia en otro hombre. No la conocemos sino en nosotros
mismos.
_¡Palabrería científica habitual! dijo G. Ya es tiempo de que se libere de toda esa sofística. No hay sino un punto justo en lo que ha dicho: es que usted no puede conocer la conciencia sino en usted mismo. Pero fíjese bien, usted no puede
conocerla sino cuando la tiene. Y cuando no la tiene, no puede reconocer, en ese mismo momento, que no la tiene, sólo más tarde podrá hacerlo. Quiero decir que cuando vuelva,
usted podrá ver que ella ha estado ausente durante largo tiempo y recordar el momento en que desapareció o aquel en que volvió a aparecer. Podrá también determinar los momentos en que se encuentra más cerca o más lejos de la conciencia. Pero al observar en usted mismo las apariciones y desapariciones de la conciencia verá inevitablemente un hecho que nunca ve, del cual jamás se ha dado cuenta, y es que los momentos de conciencia son muy cortos y están separados los unos de los otros por largos intervalos de completa
inconsciencia, durante los cuales su máquina trabaja de forma automática. Verá que puede
pensar, sentir, actuar, hablar, trabajar, sin estar consciente . Si usted
aprende a ver en usted mismo los momentos de consciencia y los largos periodos
de mecanicidad, verá en los otros, con la misma certidumbre, en qué momentos son conscientes de lo que hacen y en qué momentos no lo son.

P. Ouspensky

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