miércoles, 20 de diciembre de 2017

La cábala hermética

El tiempo, que arruina y devora las obras humanas, no ha respetado el viejo lenguaje hermético. La indiferencia, la ignorancia y el olvido han colaborado con la acción disgregadora de los siglos. Sin embargo, no podría sostenerse que se ha perdido por completo; algunos iniciados conservan sus reglas, saben sacar partido de los recursos que ofrece en la transmisión de verdades secretas o lo emplean como clave mnemotécnica de enseñanza.
En el año 1843, los reclutas destinados al 46 regimiento de infantería, con guarnición en París, podían encontrarse cada semana, al cruzar el patio de la caserna de Luis Felipe, con un profesor poco común. Según un testigo ocular -uno de nuestros parientes, suboficial de la época y que seguía asiduamente sus lecciones-, se trataba de un hombre aún joven pero de aspecto descuidado, con largos cabellos cayendo en forma de bucles sobre sus hombros, y cuya fisionomía, muy expresiva, llevaba la impronta de una considerable inteligencia. Al anochecer, enseñaba a los militares que lo deseaban y mediante una pequeña retribución, la historia de Francia, empleando un método que, según él, había obtenido de la más alta antigüedad. En realidad, ese curso, tan seductor para sus auditores, estaba basado en la càbala fonética tradicional.
Algunos ejemplos, elegidos entre todos aquellos de los que hemos conservado la memoria, nos darán una idea del procedimiento.
Después de un corto preámbulo sobre una decena de signos convencionales destinados, por su forma y aspecto, a encontrar todos los datos históricos, el profesor trazaba en la pizarra negra un gráfico muy simple. Esta imagen, que se grababa fácilmente en la memoria, era, en cierto modo, el símbolo completo del reino estudiado.
(...)

La lengua de los pájaros es un idioma fonético basado únicamente en la asonancia. Así pues, en modo alguno es tenida en cuenta la ortografía, cuyo rigor mismo sirve de freno a los espíritus curiosos y hace inaceptable cualquier especulación realizada al margen de las reglas de la gramática."Tan sólo me acerco a las cosas útiles -dijo en el siglo VI San Gregorio, en una carta que sirve de prefacio a sus Morales-, sin ocuparme ni del estilo, ni del régimen de las proposiciones, ni de las desidencias, porque no es digno de un cristiano sujetar las palabras de la Escritura a las reglas de la gramática".

Nota:
La palabra cábala es una
deformación del griego καρβαν, que
chapurrea o habla una lengua bárbara, es decir, extranjera.

Fulcanelli. Las moradas filosofales.

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