El mundo astronómico que observamos desde nuestro planeta se nos aparece así porque vemos el cuerpo del Universo desde el interior. Y no lo captamos en su conjunto, porque nuestras observaciones están hechas en nuestra propia escala, y esta, en relación al conjunto, es infinitesimal. Lo que nos confunde son las distancias entre los astros, hogares de materia viviente, parcelas del organismo universal. Vistas bajo una perspectiva interna, nos parecen inmensas. Sin embargo, la densidad del Universo en su conjunto es análoga a la de nuestro cuerpo.
El hombre, en el Universo, es semejante a un microorganismo en el cuerpo humano. Si pudiéramos transformarnos en microbios, veríamos a nuestro cuerpo desde el interior, como el cielo estrellado guarnecido de las galaxias que son nuestros órganos. Si por el contrario pudiéramos volvernos inmensos y ver el Universo en su propia escala, lo veríamos como un cuerpo viviente.
Boris Mouravieff, ciclo exotérico.
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