Heráclito
Fragmentos
I
Sexto Empírico, Adversus mathematicos, VII, 132
Aunque este Logos existe siempre, los hombres son incapaces de comprenderlo, lo mismo antes de oír hablar de él que después que han oído hablar de él la primera vez. En efecto, aun sucediendo todas las cosas según este Logos, parecen no tener ninguna experiencia de él, aunque reconocen por experiencia palabras y hechos como los que yo expongo, cuando distingo cada cosa según su naturaleza y explico como es.
Pero a los demás hombres, tanto les pasan desapercibidas cuantas cosas hacen de dormidos, como les pasan inadvertidas cuantas hacen despiertos.
II
Sexto Empírico, Adversus mathematicos, VII, 133
Por consiguiente es necesario seguir lo que es común. Pero, siendo el Logos común, la mayoría vive como si tuviera una inteligencia particular.
III
Aecio, II, 21, 4
El sol tiene el tamaño de un pie humano.
IV
Alberto Magno, De Vegetabilus, VI, 401
Si la felicidad residiera en los placeres del cuerpo, proclamaríamos felices a los bueyes cuando encuentran para comer arvejas amargas.
XVIII
Clemente, Stromateis, II, 17, 4
Si uno no espera lo inesperado, no lo encontrará, que es difícil de encontrar e inaccesible.
XX
Clemente, Stromateis, III, 14, 1
Una vez nacidos quieren vivir y tener su muerte, o, más aún, descansar, y dejan hijos para producir nuevas muertes.
XXVI
Clemente, Stromateis, IV, 141, 2
El hombre enciende una luz para sí mismo en la noche, cuando cierra sus ojos muriendo [a esta vida], pero mientras está vivo, al dormir, con sus ojos cerrados parece un muerto, y estando despierto parece dormido.
XXIX
Clemente, Stromateis, V, 59, 4
Hay una sola cosa que los mejores prefieren a todas las demás: la gloria eterna a lo que es perecedero. Pero la mayoría se harta como las bestias.
XXX
Clemente, Stromateis, V, 104, 2
Este mundo, el mismo para todos los seres, no fue creado por hombres ni por dioses, sino que fue, es y será fuego siemprevivo, que se enciende con medida y se apaga con medida.
LVII
Hipólito, Refutatio, IX, 10, 2
Maestro de la mayoría fue Hesíodo. Creen que sabía muchísimas cosas; él, que no sabía distinguir el día de la noche. En efecto, una sola cosa son.
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