"Una enseñanza oriental describe las funciones de los cuatro cuerpos, su crecimiento gradual
y las condiciones de este crecimiento, de la siguiente manera:
"Imaginemos un vaso o un crisol lleno de diversos polvos metálicos. Entre estos polvos que
están en contacto uno con otro, no existen relaciones definidas. Cada cambio accidental de la
posición del crisol modifica la posición relativa de los polvos. Si se sacude el crisol o si se le
golpea con el dedo, el polvo que se encontraba arriba puede aparecer al fondo, en medio o
inversamente. No hay nada permanente en la situación respectiva de estos polvos y en tales
condiciones no puede haber nada permanente. Esta es una imagen fiel de nuestra vida psíquica.
A cada momento nuevas influencias pueden modificar la posición de los granos que se
encuentran arriba, y poner en su lugar otros granos de naturaleza absolutamente opuesta. La
ciencia llama a este estado relativo de los polvos, el estado de mezcla mecánica. La
característica fundamental de las relaciones mutuas en este estado de mezcla es su versatilidad
y su inestabilidad.
"Es imposible estabilizar las relaciones mutuas de los polvos que se encuentran en un estado
de mezcla mecánica. Pero ellos pueden ser fundidos; su naturaleza metálica hace posible la
operación. Con este fin se puede encender un fuego especial bajo el crisol; al calentarlos y
derretirlos los hará fusionar. Así fusionados, los polvos se encuentran en el estado de un
compuesto químico. Desde luego, no pueden ser agitados tan fácilmente como en su estado de
mezcla mecánica en el que era suficiente un pequeño golpe para separarlos y hacerlos cambiar
de lugar. Ahora lo que contenía el crisol ha llegado a ser indivisible, «individual». Es una
imagen de la formación del segundo cuerpo. El fuego, gracias al cual se ha obtenido la fusión,
es el producto de una «fricción» que es a su vez el producto de la lucha en el hombre entre el
«sí» y el «no». Si un hombre no resiste jamás a algunos de sus deseos, si está en connivencia
con ellos, si los favorece, si aun los alienta, no tendrá jamás un conflicto interior en él, nunca
tendrá «fricción» y por lo tanto no habrá fuego. Pero si para alcanzar una meta definida combate
los deseos que se atraviesan en su camino, crea de esta manera un fuego que transformará
gradualmente su mundo interior en un Todo.
"Volvamos a nuestro ejemplo. El compuesto químico obtenido por fusión posee ciertas
cualidades, cierto peso específico, cierta conductibilidad eléctrica, y así sucesivamente. Estas
cualidades constituyen las características de la substancia en cuestión. Pero si se la trabaja de
cierta manera, el número de sus características puede ser acrecentado, es decir que se le puede
dar a la aleación propiedades nuevas que no le pertenecían primitivamente. Será posible
imantarla, volverla radioactiva, etc.
"El proceso por el cual se pueden comunicar nuevas propiedades a la aleación corresponde al
proceso de la formación del tercer cuerpo, así como a la adquisición de un nuevo
conocimiento y nuevos poderes con la ayuda del tercer cuerpo.
"Cuando el tercer cuerpo ha sido formado y cuando ha adquirido todas las propiedades,
poderes y conocimientos que le son accesibles, queda aún el problema de fijarlos; todas estas
propiedades nuevas, que le han sido comunicadas por cierta clase de influencias, pueden de
hecho serle quitadas tanto por las mismas influencias como por otras. Pero, por un trabajo
especial que los tres cuerpos tienen que hacer juntos, los caracteres adquiridos pueden ser
convertidos en propiedad permanente e inalterable del tercer cuerpo.
"El proceso de fijación de estos caracteres adquiridos corresponde al proceso de formación
del cuarto cuerpo.
P.D. Ouspensky
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