G. negó con la cabeza, y dijo:
—Nuevamente habla usted de otra cosa. Usted habla de errores que provienen de las
percepciones, pero no se trata de esto. Dentro de los límites de las percepciones dadas, se
puede errar en mayor o menor grado. Como ya lo he dicho, la suprema ilusión del hombre es
su convicción de que puede hacer. Toda la gente piensa que puede hacer, toda la gente quiere
hacer, y su primera pregunta se refiere siempre a qué es lo que tiene que hacer. Pero a decir
verdad, nadie hace nada y nadie puede hacer nada. Es lo primero que hay que comprender.
Todo sucede. Todo lo que sobreviene en la vida de un hombre, todo lo que se hace a través de
él, todo lo que viene de él —todo esto sucede. Y sucede exactamente como la lluvia cae
porque la temperatura se ha modificado en las regiones superiores de la atmósfera, sucede
como la nieve se derrite bajo los rayos del sol, como el polvo se levanta con el viento.
"El hombre es una máquina. Todo lo que hace, todas sus acciones, todas sus palabras, sus
pensamientos, sentimientos, convicciones, opiniones y hábitos son el resultado de influencias
exteriores, de impresiones exteriores. Por sí mismo un hombre no puede producir un solo
pensamiento, una sola acción. Todo lo que dice, hace, piensa, siente, todo esto sucede. El
hombre no puede descubrir nada, no puede inventar nada. Todo sucede.
"Para establecer este hecho, para comprenderlo, para convencerse de su verdad, es necesario
liberarse de miles de ilusiones sobre el hombre, sobre su ser creador, sobre su capacidad de
organizar conscientemente su propia vida, etc., etc. Nada de esto existe. Todo sucede: los
movimientos populares, las guerras, las revoluciones, los cambios de gobierno, todo esto
sucede. Y sucede exactamente de la misma manera que todo sucede en la vida del hombre
como individuo. El hombre nace, vive, muere, construye casas, escribe libros, no como él lo
quiere, sino como esto sucede. Todo sucede, el hombre no ama, no odia, no desea — todo
esto sucede.
"Pero ningún hombre le creerá jamás si usted le dice que él no puede hacer nada. Nada se le
puede decir a la gente que le sea más desagradable ni más ofensivo. Es particularmente
desagradable y ofensivo porque es la verdad y porque nadie quiere conocer la verdad.
"Si usted lo comprende, nos será más fácil hablar. Pero una cosa es captar con el intelecto que
el hombre no puede hacer nada, y otra es sentirlo «con toda su masa», estar realmente
convencido que es así, y no olvidarlo jamás".
P.D. Ouspensky
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