sábado, 27 de agosto de 2011

Las moradas filosofales

"No recuerdo si hablé yo primero-dice el gran iniciado-,o si fue él quien me interrogó;pero tengo la memoria totalmente fresca,como si aún le estuviese escuchando;me habló durante tres largas horas en una lengua que sé bien que jamás había oído y que no guardaba parecido alguno con ninguna otra lengua de este mundo,y que comprendía más deprisa y más inteligiblemente que mi lengua materna.Me explicó,tras preguntar acerca de una cosa tan maravillosa,que en las ciencias había una Verdad,fuera de la cual se estaba siempre alejado de lo fácil;que cuanto más se alejaba un idioma de la Verdad,más por debajo se encontraba de la concepción,y de menos fácil inteligencia era.Asimismo-continuaba-,en la música,esta Verdad no se encuentra jamás si el alma,súbitamente transportada,no se dirige a ella ciegamente.Nosotros no la vemos,pero sentimos que Naturaleza la ve;y sin poder comprender de qué modo somos absorbidos por ella,no deja de encantarnos,aunque no sabríamos indicar donde está.Con las lenguas sucede lo mismo.Quien encuentra esta verdad de letras,de palabras y de continuidad no puede jamás,al expresarse,alejarse de su concepción;siempre habla igual que piensa;y por carecer del conocimiento de este idioma perfecto,os faltan medios,pues no conocéis ni el orden ni las palabras que pueden expresar lo que imagináis.
"Yo le dije que el primer hombre de nuestro mundo se sirvió indudablemente de esta lengua,porque cada uno de los nombres que impuso a cada cosa declararon su esencia.Él me interrumpió y continuó:No se necesita sólo para expresar todo lo que el espíritu concibe,pero sin ella es imposible ser entendido por todos.Dado que este idioma es el instinto o la voz de la naturaleza, debe ser inteligible para todo aquel que vive en el resorte de la naturaleza.Por ello,si tenéis de ella la inteligencia,podréis comunicar y discurrir sobre todos vuestros pensamientos con las bestias,y las bestias con vosotros de los suyos,ya que es el lenguaje propio de la Naturaleza,por el que se hace entender por todos los animales.Que no os sorprenda pues la facilidad con la que entendéis una lengua que jamás sonó a nuestro oído.Cuando yo hablo,vuestra alma vuelve a encontrar,en cada una de mis palabras,esa Verdad que busca a tientas;y aunque su razón no la entiende,tiene en ella a Naturaleza,que no puede dejar de entenderla".

Cyrano de Bergerac,el otro mundo.

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