sábado, 9 de enero de 2016

Ningún lugar está lejos


¡Rae!
¡Gracias por invitarme
a tu fiesta de cumpleaños!

Tu casa está a miles
de kilómetros de la mía, y viajo sólo si
tengo una buena razón...
Una fiesta para Rae es la mejor razón
y ansío estar contigo.

Inicié mi jornada en el corazón del colibrí al que tú y yo
conocimos tiempo atrás. Fue tan cordial como siempre,
pero cuando le dije que la pequeña Rae estaba creciendo
y que yo iba a su fiesta de cumpleaños
con un regalo, quedó perplejo.

Volamos largo rato
en silencio; por fin él dijo:
"Entiendo muy poco de lo que dices,
pero lo que menos entiendo
es que vayas a la fiesta."

"Por supuesto que voy a la fiesta", respondí.
"¿Acaso es tan difícil de entender?"


Calló,
y cuando llegamos al hogar del búho, dijo:
"¿Es que los kilómetros pueden separarnos
verdaderamente de los amigos?
Si quieres estar con Rae,
¿no estás ya allí?"

"La pequeña Rae está creciendo y
voy a su fiesta de cumpleaños con un
regalo", dije al búho.
Tuve una extraña sensación al decir voy
de esa manera, después de hablar con el colibrí,
pero lo dije así para que el búho comprendiese.
también él voló en silencio largo rato.

Fue un silencio amistoso,

pero cuando me depositaba a salvo en el
hogar del águila, dijo:"Entiendo muy
poco de lo que dices, pero lo que
menos entiendo es que llames
pequeña a tu amiga."

"Por supuesto que es pequeña",
respondí, "porque no ha crecido.
¿Acaso eso es tan difícil de entender?"
El búho me miró
con sus profundos ojos
ambarinos,
sonrió y dijo:
"Piénsalo."

"La pequeña Rae está creciendo y voy
a su fiesta de cumpleaños con un
regalo", dije al águila. Tuve una
extraña sensación al decir
voy y pequeña
después de hablar con
el colibrí y el búho,

pero lo dije así
para que el águila comprendiese,

y remontamos los vientos montañeses,
sobre las colinas,
juntos volamos.

Por fin dijo:entiendo muy poco
de lo que dices, pero lo que menos
entiendo es esta palabra
cumpleaños."

"Por supuesto, cumpleaños", respondí.
"Vamos a celebrar la hora
en que empezó Rae, y antes de la
cual ella no era. ¿Acaso eso es tan
difícil de entender?"

El águila curvó sus alas
diestramente y aterrizó
con soltura, posándose
en la arena del desierto.
"¿Un tiempo antes de que
empezará la vida de Rae?
¿No te parece más bien que
es la vida de Rae la que
empezó antes de que
existiera el tiempo?"

"La pequeña Rae está creciendo y voy
a su fiesta de cumpleaños con un regalo",
dije al halcón. Tuve una sensación
extraña al decir voy y pequeña y
cumpleaños después de hablar con
el colibrí y el búho
y el águila, pero

lo dije así para que el
halcón comprendiese.

Debajo de nosotros, a lo lejos,
se derramaba el desierto,
y al fin dijo:
"Mira, entiendo muy poco de lo
que dices, pero lo que menos
entiendo es crecer."

"Por supuesto, crecer", respondí.
"Rae está más cerca de ser adulta,
un año más lejos de ser una niña.

¿Acaso eso es tan difícil
de entender?"

El halcón aterrizó en una playa desolada.
"¿Un año más lejos de ser una niña?

partió.
Y elevándose en el aire,
¡Eso no suena como crecer!"

Yo sabía que la gaviota era muy sabia. Mientras
volaba con ella pensé con mucho cuidado y elegí
las palabras de modo que, cuando hablara, ella
supiese que yo había estado aprendiendo.

"Gaviota", dije por fin,
"¿Por qué vuelas conmigo a
ver a Rae, cuando en verdad
sabes que estoy con ella?"

La gaviota descendió
sobre el mar,
sobre las colinas,
sobre las calles,
y suavemente
aterrizó en
tu azotea.

"Porque lo importante", dijo,
"es que tú sepas esa verdad.
Hasta que la sepas, hasta que
verdaderamente la comprendas,
puedes mostrarla sólo de maneras
más pequeñas, y con ayuda externa
de máquinas,
personas
y aves".
"Pero recuerda", agregó,
"que el ser desconocida
no impide a la verdad
ser verdadera".

Y partió.

Ahora es tiempo
de abrir tu regalo.
Los obsequios de
latón y de vidrio se
gastan en un día
y desaparecen.
Pero yo tengo un regalo mejor para ti.

Es un anillo para que lo uses.
Centellea con una luz especial y
nadie puede quitártelo;
no se lo puede destruir.
Eres la única en el mundo entero
que puede ver el anillo que hoy te
entrego, tal como yo fui el único que
pude verlo
cuando era mío.

Tu anillo te otorga un nuevo poder.
Usándolo puedes elevarte en las
alas de todas las aves que vuelan...

Puedes ver a través de sus dorados ojos,
puedes tocar el viento que sopla por
entre sus aterciopeladas alas,
puedes conocer el júbilo de llegar muy alto
sobre el mundo y todas sus preocupaciones.
Puedes permanecer cuanto quieras en el cielo,
después de la noche,
durante la salida
del sol,
y cuando tengas ganas de bajar otra vez,
tus preguntas tendrán respuestas y
tus angustias habrán
desaparecido.

Como cualquier cosa que no se
puede tocar con las manos ni
ver con los ojos,

tu regalo se torna más poderoso
a medida que lo usas.

Al principio
podrás usarlo solamente cuando estés al aire
libre, observando al pájaro con el que vuelas.

Pero más tarde, si lo usas bien,
funcionará con aves a las
que no puedes ver,
y al final comprobarás
que no necesitas
anillo ni pájaro
para volar sola
sobre el silencio de las nubes.

Y cuando ese día te llegue,
debes dar tu regalo
a alguien que sepas
que lo usará bien,
y que pueda aprender
que las únicas cosas que
importan son las que están hechas
de verdad y alegría, y no
de latón y vidrio.

Rae, esta es la última fiesta que
celebraré contigo, después de haber
aprendido lo que me enseñaron
nuestros amigos, los pájaros.

No puedo ir contigo
porque ya estoy allí.

No eres pequeña porque ya
has crecido, jugando entre los momentos
de tu vida como lo hacemos todos,
por la diversión de vivir.

No tienes cumpleaños
porque siempre has vivido;
jamás naciste y nunca morirás.
No eres la hija de las personas
a quienes llamas madre y padre,
sino su compañera de aventuras
en una luminosa jornada para
comprender las cosas que son.


Cada regalo de un amigo es un deseo de felicidad, como este anillo
lo es para ti.


Vuela libre y dichosa más allá
de los cumpleaños y a través de la
eternidad, y nos encontraremos
alguna que otra vez, cuando lo deseemos,
en medio de la única celebración que
jamás puede terminar.

Richard Bach











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