sábado, 24 de septiembre de 2016

Pompas de jabón


De sus estudios y meditaciones
destila al cabo de unos años un anciano
su obra vital, en cuya urdimbre crespa
trenzó, jugando, algo de ciencia fácil.

Lleno de ímpetu, un joven vehemente
que investigó, incansable, en bibliotecas,
ardiendo en ambición, su obra inmatura
como genial y transcendente expone.

Sentado, sopla un niño en una caña
e insufla en pompas de jabón el iris,
cada una es un salmo de alabanza
y pone en el empeño el alma entera.

Los tres- anciano, niño y estudiante-
de la espuma de Maya crean mundos,
mágicos sueños sin valor intrínseco,
pero en los que la eterna luz se mira,
sonríe y resplandece con más júbilo.

Hermann Hesse, Poesías completas.

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