ESTAR PRESENTE
No hay milagro más grande que estar presente. Aquí todo comienza y nunca termina.
¿Qué significa la expresión estar presente? Significa que el sí mismo adormecido que hay en ti recuerda estar despierto.
Todo final es una ilusión, porque el presente es eterno. La simple historia de nuestra vida es estar presentes dondequiera que estemos.
Cada momento sencillo es nuestra vida; simplemente estar sentados, tratando de estar presentes.Es difícil estar presente; sin embargo, en la vida todo es incierto, excepto el presente. Ponemos la vista en el futuro creyendo encontrar más allá que aquí. El presente pasa inadvertido, porque el hombre va en pos de un futuro evasivo o porque vive en el pasado. Deberíamos desear el presente, pero la máquina quiere cualquier cosa menos el presente. Tenemos que volver al presente una y otra vez; a ello dedicamos nuestras vidas.
No puedes estar presente en tu lugar de destino, si no puedes estar presente en camino.
Cuando tengo «yoes» que desean estar en cualquier otro lugar, he aprendido a transformarlos inmediatamente en estar presente; porque la máquina nunca está contenta con el lugar donde se encuentra. En cierto modo, tenemos la suerte de que los «yoes» sean repetitivos y evidentemente insustanciales. Reflejan la sustancia de la vida; las cosas más absurdas tratarán de alejarnos del presente. Cuanto más absurdas, mejor, porque entonces sabemos que no tiene caso perseguirlas.
La máquina no puede estar presente y, por eso, busca otras alternativas; ése es su destino. Generalmente a la máquina le disgusta el presente; sin embargo, hoy es tan importante como un día dentro de treinta años; al menos el día de hoy es seguro.
Durante el concierto me vino a la mente un «yo» interesante: «¿Qué quieres?». La respuesta fue:«Simplemente estar presente, eso es todo». Nada se puede comparar con el recuerdo de sí y, sin él, nada existe verdaderamente. A veces, con el recuerdo de sí todo lo que vemos se vuelve poesía, todo es un eco del cielo: las flores, la luz que cae sobre la hierba. Piensa en cuántos tonos sutiles de verde hay en la naturaleza. Nuestras cenas son como estar en un barco en alta mar; no tenemos adonde ir y simplemente nos alojamos en el presente. Uno de los aspectos más placenteros de cenar juntos es estar aquí, sin que la máquina se muestre descontenta con el presente y sin querer estar en otra parte. En este momento, los cuatro centros inferiores se adaptan mejor a la presencia de algo superior. La consciencia tiene grados, y nuestra consciencia quizás es más alta ahora que en cualquier otro momento del día de hoy. Aún estamos tratando de estar presentes; este momento nunca volverá a presentarse.No hemos mencionado el recuerdo de sí esta noche, pero se manifiesta constantemente detrás de nuestras acciones. Cuando estamos tratando de estar presentes, no importa que hablemos de las«Elegías de Duino», de Rilke, o de la silla de ruedas de un estudiante; lo importante es que el recuerdo de sí impregne nuestras acciones. Por eso, el Cuarto Camino se da en la vida ordinaria.
Trabajamos duro cada día para estar presentes, y no hay que tomar a la ligera nuestros esfuerzos al final de la jornada. Cada uno de nosotros ha hecho lo mejor que ha podido por su sí mismo, por nuestra escuela y por la Influencia C. No es posible cambiar los acontecimientos, pero sí es posible cambiarse a sí mismo. Concéntrate en silencio, no te identifiques con los acontecimientos; transfórmalos y está presente. Todo es relativo y subjetivo, excepto el sí mismo que hay en nosotros. Cuando uno está presente es objetivo, es decir, no tiene otro objeto más que su sí mismo.
Es importante trabajar con diligencia en estar presente, pero sin forzar demasiado, porque uno puede llegar a estorbarse. Haz todo lo que puedas por estar presente, pero no te pongas demasiado tenso, porque ésa es otra forma de frustrar el recuerdo de sí.
¿Qué fue lo más importante que aprendiste en tu último viaje?
Estar donde estoy y aceptarlo. Si no estuviera presente cuando viajo, no tendría necesidad de viajar, porque en verdad no hay adonde ir más que al presente. Cuando uno viaja, es testigo objetivo de la subjetividad del hombre.
Cada uno de nosotros recibe su porción de alegría y felicidad, pero esa no es la meta. Estamos aquí para estar presentes y con esto deberíamos ser felices. Cada momento nos ofrece la posibilidad de penetrar el presente. Debes usar bien tu tiempo, recordando que está calculado.
¿Cómo podemos dejar de apresurarnos?
Dándonos cuenta de que el momento siguiente no es más importante que el momento presente.¿Cómo puede uno evitar criticarse por no estar presente? Los «yoes» de autocrítica no son el recuerdo de sí. Son sólo otra forma de perder el tiempo; en realidad, reflejan una mente perezosa.
Las conmociones emocionales son una gran oportunidad para estar presente y hacer progresos. Cuando sientas una emoción negativa fuerte, recuerda que ya pasará. A menudo deseamos haber podido recordar esto durante la tormenta y no después de ella. Cuando una emoción negativa te inunda, tú no existes. Recuerda además que el rey de corazones, con toda su nobleza, con el tiempo, está destinado a fracasar, para que tus centros superiores divinos puedan aflorar.
Algunos choques son tan incomprensibles que uno se ve forzado a acudir al recuerdo de sí. El impulso inmediato es estar presente y el recuerdo de sí se convierte en defensa propia. Johann Goethe dijo:«El que atrapa el momento es tu hombre». Tú tienes que atrapar el momento; si no, otra cosa lo hará. Trata de no tergiversar el presente. Acéptalo tal cual es. Plutarco dijo: «El presente se nos da por un segundo y después elude los sentidos». El presente elude los sentidos porque la consciencia no es las funciones. Los centros superiores no corresponden a los sentidos, pero nosotros tratamos de usar los sentidos para dar vida a los centros superiores. El solo hecho de mirar un arreglo de flores, dándote cuenta de ti mismo,despierta los centros superiores. El hogar es donde uno está presente. Cuando regresé de mi viaje, el recuerdo de sí me pareció muy familiar, pero en lo más profundo de mi ser sabía que el estado, no el lugar, era lo que había que atesorar.
No pensamos en lo que éramos antes de encontrar la escuela, porque ya no somos esa persona. En realidad, no había nadie presente entonces.
Simplemente tratar de estar aquí, en este momento, es recuerdo de sí. Controlar la mente, que tiende a divagar, es una manifestación del recuerdo de sí.
Adquirimos muchos tesoros a medida que cambia nuestro nivel de ser. El mayor tesoro es la capacidad de penetrar en el presente con mayor frecuencia y profundidad. Uno puede tenerlo todo si se contenta con el presente; no hay nada más emocionante. Hay una gran victoria por alcanzar y nosotros estamos ganando.
El presente es eterno.
Una razón por la cual es difícil recordarse a sí mismo es que el presente está siempre muy cerca. Rara vez miramos ante nosotros lo que estamos buscando.
Tengo muy mala memoria para algunas cosas, por intentar estar presente y no en el pasado ni en el futuro. Muchas cosas se olvidan, pero este sacrificio es insignificante comparado con estar presente. No sacrificamos nada valioso al tratar de despertar. El mísero destino de la vida es la muerte, pero todos los momentos en que logramos penetrar el presente son indestructibles; lo demás es tiempo perdido. Yo procuro no dejarme seducir por los recuerdos. Cuando un recuerdo agradable o desagradable trata de ocupar el presente vivo, uno puede examinarlo por dos o tres segundos, o ignorarlo, y luego volver al presente.
Nuestras vidas no son más que cada paso, cada instante que transcurre, pero la máquina persiste en creer que la vida debería ser algo distinto del presente. A veces hago una pausa, y dondequiera que me encuentre —en situaciones nuevas o familiares—pienso: «Los acontecimientos de hoy son mi vida». Detrás de cada pregunta se vislumbra el enigma de cómo estar presente, y la mayor felicidad de un hombre racional es la capacidad de estar presente a su propia vida. Este momento ofrece tantas posibilidades como cualquier otro momento del día o de tu vida. Debes trabajar con lo que te ofrezca el presente. No te engañes, el momento siguiente no es más valioso que el presente. En realidad, no podrás vivir el futuro sin penetrar el presente, pues el presente es el futuro. Cada edad nos ofrece sólo el presente, nada más. Qué dulce y claro es el presente: cómo se contenta consigo mismo. Irónicamente,podemos hacer crecer la falsa personalidad, si fingimos recordarnos a nosotros mismos en lugar de recordarnos a nosotros mismos.
A medida que pasan los años vivimos más y más cada día; el recuerdo de sí y la amistad se vuelven los logros esenciales. Horacio dijo: «Feliz el hombre y feliz sólo aquél que puede hacer suyo el día».Una de las mejores formas de estar presente es escuchar. Mientras escuchaba la música y trabajaba con el recuerdo de sí, no me venía a la mente ningún pensamiento útil, hasta que un «yo» dijo: «Es suficiente estar presente». El pensamiento de William Shakespeare, «To be or not to be», (Ser o no ser), se compone de seis palabras, cinco de las cuales tienen dos letras. Esta economía del lenguaje muestra la idea de que el despertar es un proceso esencial. La dimensión más elevada de la existencia se manifiesta cuando el sí mismo recuerda ser.
Robert Earl Burton.
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